Declive y decepción: Nickelback, give me my money back!

A principios del siglo XXI y tras años de probaturas y algún que otro descalabro, Nickelback irrumpió en el panorama rock con un “Silver Side Up” casi impoluto.

Encasillados en el estilo post-grunge, los de Vancouver proporcionaban un hilo de esperanza para los amantes del genero fundado y finiquitado por el malogrado Cobain. Ofrecían un sonido innovador dentro del genero con tintes que iban desde el hard rock de antaño hasta el country. Liderados por unas de las voces más peculiares de la historia rock (Chad Kroeger), Nickelback y sobre todo sus seguidores veían el futuro de color verde dollar-esperanza. Temazos como “How you remind me” o “Too bad” se convirtieron en himnos que arrasaban por todo el mundo generando unas expectativas tremendamente altas, que por otro lado eran coherentes con un sonido depurado, reconocible y que creaba tendencia por entonces. Tanto es así, que la voz de Chad fue la elegida junto a la de Josey Scott
para interpretar el tema principal de la superproducción cinematográfica de la época, Spiderman.

 

 

 

Numerosos grupos a la postre surgieron de la nada inspirados por los canadienses. Grupos como los también “americanos muy del norte” Default o Theory of a Deadman se vieron influidos por la banda de Kroeger desde sus orígenes. Incluso los segundos fueron apadrinados por la banda de Vancouver antes de que echaran a volar por su propio sonido.

 

Daughtry (habituales teloneros), Breaking Benjamin o Crossfade, dicho por ellos, también vieron influenciados sus estilos por el sonido Nickel. Con más de 10.000.000 de copias vendidas por todo el mundo “Silver Side Up” dio paso a un “The Long Road” que poco tenía que envidiarle a su antecesor.

El estilo creado pasaba por una nueva dosis de regeneración y con temas como “Feelin´ Way Too Damm Good”, “Someday” o “Figured to You”, el resultado fue excelente. La banda originaria de Alberta se consolidaba en el panorama rock con más de 15.000.000 de copias vendidas en todo el planeta.

 

 

Era 2005 cuando la banda se encontraba en plena cresta de la ola. Ese hecho lo corroboraron con el lanzamiento de su quinto álbum de estudio “All the Right Reasons”.

Resulta complicado describir el disco de música 10, pero los de Vancouver estuvieron muy cerca de conseguirlo con este LP. Con más 27.000.000 de copias vendidas, Chad y los suyos se consolidaban en un estilo que hacían propio con numerosas fusiones de sonidos y profundas letras que llegaban a toda la critica de manera favorable. Hasta 5 temas lanzados como singles de este álbum fueron top
20 del Billboard Hot 100 (“Photograph”, “Savin me”, “Far away”, “If Everyone Cared” y “Rockstar”). Además 3 de ellos llegaron al top 10, llegando a ser la primera banda de los 2000´s en llegar a tener 3 temas de un mismo álbum en ese top.

 

 

 

Pero como todo amor veraniego, el cuento de hadas llegó a su fin. En 2007 comenzó el declive. Una colaboración de Chad con el guitarrista Carlos Santana daba pistas de hacia donde se iba a dirigir en términos musicales el vocalista y líder de la banda canadiense. “Into the night” cuajó en el segmento más comercial del estilo y los productores y managers no lo podían dejar pasar. La prioridad había cambiado radicalmente. El fenómeno mundial Nickelback comenzaba y había que sacar rentabilidad de hasta el último acorde de guitarra. Aprovechando el tirón de “Into the night”, se lanzó otra colaboración con el músico mexicano. El tema se llama “Why don´t you and I”, el cual ya fue versionado por el mexicano y el vocalista de “The Calling”, Alex Band y del cual, valga la redundancia, podéis sacar
conclusiones vosotros mismos.

 

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El 4 de septiembre de 2008 la banda lanza “Dark Horse”. Para el que no tenía ni idea de por donde andaba la banda musicalmente hablando y viendo la portada del álbum, las expectativas se tornaron altas. Pero la realidad es que eran inversamente proporcionales a la calidad del sonido del mismo. Una imagen pretenciosa de un trabajo sin línea de seguimiento clara y cuyo buque insignia se quedó en el insulso “S.E.X” y poco más. Para los expertos del mundillo, la banda había lanzado morralla de la buena.

No obstante el germen comercial ya había hecho sus estragos y la aceptación del público en general fue más que notable. No tanto para los seguidores  desde sus comienzos.

 

Para los fans más profundos la cosa pintaba mal. El mayor temor que el seguidor empedernido de una banda puede tener es que el “sindrome Coldplay” se apodere de ella. Creo que la mejor evaluación que se puede hacer para corroborar la afectación de este síndrome a una banda consiste en escuchar el primer single lanzado y acto seguido el último. Las conclusiones se sacan solas.

En 2011 la banda lanza “Here and now”. Un título ideal si se añade la palabra “Shoot” (Aquí y ahora, dispara). En mis años de humilde experiencia musical nunca había acuñado la palabra basura para referirme a nada producido por un/unos músico/s. Creo que esa palabra se queda corta para describir este álbum. Podría vomitar líneas y líneas despotricando del mismo, pero creo que los lectores no se
merecen tanto castigo. Os invito a que lo escuchéis detenidamente para entender el efecto “Avril Lavigne” en el que la banda se ha sumergido. Solo así entenderéis porqué hoy en día las personas se dividen en:

1- Seguidores de Nickelback
2- Seguidores de la buena música

No contentos con lo lanzado en 2011, en 2014 publican “No Fixed Address”. Ya nada importa. El objetivo es hacer los máximos fajos de billetes antes de dar la espantada. Otra vez nombre del disco perfecto para definir el camino de la banda. Colaboraciones como las de Flo Rida o Avril Lavigne hacen que calificar el trabajo se antoje altamente complicado. Sin rumbo. Para nada desde La Gramola se pretende desprestigiar a ningún músico, pero entendemos que hay determinadas fusiones que ni en las peores pesadillas se llevan a cabo. La banda tomó una dirección de no retorno inexplicable.

El pasado año, 2017, la banda lanzó “Feed the Machine”. Sinceramente, no se si por desgana o por miedo a una nueva decepción, no me he atrevido a escucharlo aún. Aún espero que la llamada del aburrimiento me haga abrir Spotify y reproducirlo. Hoy por hoy lo veo poco factible.
Este post lo escribe con mucho dolor un profundo seguidor de los primeros años de la banda, que fue capaz de coger un avión hacia Londres solo para verlos en directo porque su grupo favorito no terminaba de aterrizar en España. Este mismo seguidor que el próximo 15 de junio tiene la oportunidad de verlos en Madrid y que ni si quiera ha buscado en internet por cuanto anda el precio de las entradas. Como yo los hay muchos. Muchos preguntándose qué ha podido pasarle a una banda predestinada a ser histórica. Una banda con todo para triunfar en su estilo y que el poder del DOLLAR ha podido con ella. Esta resignación que muestro en estas líneas es la misma que la de muchos que como yo no entienden el motivo de tal descalabro. Por ello y por todo, me siento en la obligación de denunciarlo y expresarlo. Me siento estafado. Resulta paradójico que el nombre de una banda se ajuste tanto a los
acontecimientos ocurridos con la misma. La banda canadiense escogió el nombre debido a que Mike Kroeger (bajista) en su etapa de camarero de la gigante “Starbucks”, cada vez que cobraba a los clientes y daba el cambio acuñaba el termino Nickel (moneda) para devolverlo. De tal manera que la frase quedaba en un “here´s your nickel back” (aquí tiene su cambio). Yo, T., como decepcionado
seguidor, gritaré a los cuatro vientos: NICKELBACK, GIVE ME MY MONEY BACK!!!

*Estate atengo a nuestra cuenta de Spotify. Ya puedes escuchar una nueva Playlist relacionada con el tema de este post.

 

Tomás Boluda
¿Qué es la música? Os preguntaréis. En el sentido estricto de la palabra encontramos que deriva del griego moisike, que es el arte de las musas. En el sentido espiritual de la definición encontramos que es algo intangible que nace del conjunto de habilidades adquiridas e innatas del hombre y da como resultado el arte en sí. Y todo se resume en eso. Consiste en la magia que brota de la inspiración del ser humano. Estados de ánimo y motivaciones reflejadas en sonidos depurados y entrelazados que dan lugar al deleite. Cuando mi colega y amigo Juanmi me comentó la posibilidad de poder escribir en su blog sobre algo tan maravilloso como es la música, tuve miedo de no saber o no dar con la tecla para empezar. Y fue tan sencillo como expresar en palabras lo que la música nos transmite con sonidos. Entendemos la música como un conjunto de estilos. Y estos estilos los utilizamos para segregar y diferenciar. Lo cierto es que en los 28 años que llevo en este mundo, he ido dando tumbos de estilo en estilo intentando encasillarme y poder definir así mi actitud ante la música y ante la vida. Nada más lejos de la realidad. Igual que no imagino a Pablo Coelho renegando de la prosa, no debemos renegar de ningún estilo musical. La vida y la experiencia me ha enseñado que en los detalles está la belleza. Abrir la mente y escuchar todo tipo de música te enseña que al final, la buena música, es la que a uno le gusta. De distintos estilos o del mismo, da igual. En este blog se va a disfrutar de buena música, como no puede ser de otro modo. Recorreremos estilos sin pensar en prejuicios. E intentaremos aportar felicidad a través del 5.1. Muchas gracias Juanmi por montar esta expedición postcolombina en busca de los temazos perdidos. Amad la música. Amadla como lo que es. La expresión máxima del hombre, el lenguaje universal, la vida misma... Life is music. Music is life.

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