Nevermind, 30 años del disco que cambió la música.

Mientras escribo estas líneas, la aguja del tocadiscos está trotando sobre los surcos el vinilo de Nevermind. Smell Likes a teen Spirit nace de forma abrupta de los altavoces. Mi cuerpo se tambalea otra vez, como la primera vez que la escuché, es por eso que entiendo, el porqué de la grandeza de este disco.

A diferencia de muchos, este disco pasó inadvertido en mi infancia, (tenía 7 años cuando salió) así que mi descubrimiento fue cerca del fin de mi adolescencia. Aun recuerdo el día que un amigo me pasó el cd pirata, con caligrafía desordenada podía leer la palabra Nirvana. Lo saqué de su funda y lo introduje en el reproductor de cd.

Silencio.

De pronto sonó la guitarra, un rasgueo sucio y cortante, mis pupilas se dilataron cual mejor viaje de estasis del mundo, la batería poderosa de Ghrol, mis pies ya no tacaban el suelo. Cada nota de bajo, redoble y punteo me recorría todos los poros de la piel. Cuando terminó la canción paré la pista y maldecí todos los días de mi vida que había pasado sin que esta canción me golpease los oídos. La volví a escuchar una y otra vez absorbiendo la rabia que rezumaba Kurt en su letra… en ese momento me sentí vacío. Necesitaba más medicina de Nevemind.

Y como la flauta mágica de Mozart, las melodías fueron brotando de una manera sobre natural, In Bloom, (con ese toque Beatles) Come as you are, la demoledora Territorial Pissing, o Breed y sobre todo la descarnada y sobrecogedora Something in the way (que narra la época en la que Kurt Cobain vivió bajo un puente). Todas y cada una de esas canciones formaban el LP perfecto.

Desde aquellos días encontré un bálsamo para la extraña y complicada adolescencia. Leyendo más sobre el tema entendí la imagen mesiánica de Kurt Cobain. En su voz hay una fuerza, una manera de expresarse que empatiza de una forma extraterrenal con los que somos unos inadaptados.

Esta vez no quiero desgranar el Nevermind de Nirvana, tan solo quiero dejar mis impresiones sobre un disco que ha envejecido muy bien (para melómanos) quiero dejar esta entrada como una carta abierta para ti, (si no has escuchado el disco)y te encentres con este post en algún rincón oculto de internet.

No busques el enlace en Youtube, no caigas en la tentación de entrar a Spotify.

Mi consejo: Ve a una tienda de discos. COMPRALO (en vinilo a ser posible), Llévalo a casa, reprodúcelo y déjate llevar.

Merecerá la pena.

Totana,1984. Crecí entre los discos de Los Pecos de mi madre y los casetes de Formula V de mi padre. Soy técnico de Marketing enfocado al grafico, a la creación de contenido y al diseño. Tengo los oídos bien entrenados a base de Rap, Rock, shogaze o Metal, paso del indie a la copla, o del Trash a la clásica... no me importa el género siempre que la canción merezca la pena. Mi otro yo es escritor, y ha publicado dos novelas “La luna roja de Siberia" y “Omega, el Ángel caótico”. Amante de la peor ciencia ficción y la serie Z. Coleccionista de vinilos compulsivo, desde Nino Bravo a Marilyn Manson, para mi madre: soy un caso perdio.

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