Capitán Cobarde: ” Los sonidos arabescos de lo andaluz no pueden pasar de moda “

Más de 20 años de carrera como Albertucho (2004-2017) y Capitán Cobarde desde entonces, metamorfosis fruto de una “catarsis folk”. Ahora nos presenta un nuevo disco “Camino de vuelta”, donde haciendo honor a su nombre, vuelve a raíces de su tierra con letras siempre trabajadas y producción impecable.


Hace unos años ya nos contaste en La Gramola Encendida sobre tu catarsis. Sabemos qué te paso, pero… ¿Cómo sucedió esa metamorfosis?
Cuando uno se dedica a esto, realmente es pasión pura y dura. Eres melómano, además de músico y autor, por eso quieres estar a gusto con lo que hace s.Lo que me sucedió es que llegó un momento en que veía mi carrera muy pegada al rock urbano, pero me gustaban otras cosas que estaba explorando. Sobre cambiarme el nombre, mis mánager me dijeron que era malísima idea, pero yo quise hacerlo, porque  comenzaron nuevos sonidos más cercanos a Dylan y otras influencias posteriores, y con las que más me he ido identificando. Como resultado, he pasado fases del rock clásico al más “americano”. Después puede parecer incoherente, pero no lo es… porque este disco, que se llama Camino de vuelta, significa como vas aprendiendo y teniendo claro quién eres y como suenas, sin complejos. Por eso tiene ese punto tan natural, y que le recuerda tanto a la gente la esencia de lo que yo hacía antes, pero con todo lo aprendido en el camino. Al final, Capitán Cobarde no dejo de ser yo con mi sonido, más que nunca.


Para el que no te conozca ¿Quién es el Capitán Cobarde entonces?
Pues empezó siendo una especie de alter ego, un personaje. Incluso le añadí a la personalidad el sombrero como símbolo de teatralidad, homenaje a un gran artista como Tom Waits. Capitán Cobarde es un tipo que se sube a un escenario y se convierte a un personaje “deslenguado”, otra persona diferente a mí. Esto me da mucha más libertad a la hora de inventar cuentos y escribirlos. Todo en conjunto representa otra cosa que he aprendido también de Dylan, el personaje del cuentacuentos. Y ese es el resumen de lo que es Capitán Cobarde frente a Albertucho, que era más un personaje de rock callejero.
Nuevo Disco en 2021. Camino de Vuelta. Además de letras trabajadas y comprometidas, ¿encontramos más de raíces y algo menos folk?
Totalmente. Si te fijas, el propio tema de Camino de vuelta es un tema que parece que estamos más cerca de influencias como Triana o Lole y Manuel, pero no deja de ser una composición simple con base folk en guitarra americana. Está todo tan mezclado y casa tan bien que muchas veces pasan desapercibidas muchas influencias de lo más dispares. El Acuérdate de mí no deja de ser un bluegrass, pero le he añadido palmas, cajón y otros elementos muy andaluces. No es un mestizaje propiamente dicho, si no que son diferentes estilos que casan de una manera muy natural, sin ningún tipo de pretensión. En discos anteriores, como Carretera Vieja, o el directo, sí estaba más obsesionado con arreglos de instrumentos de sonido americano, como banjo o mandolina;  ahora el arreglo es más andaluz, aunque la composición no deje de mirar también para el Sur de EEUU. En este disco hay mucho 6×8, 3×4 y mucha cadencia andaluza. Para ello, he aprendido mucho flamenco en Jerez, lo que también ha influido en mi manera de tocar y cantar.


El mestizaje andaluz se ha quitado muchos complejos
Efectivamente, el rock andaluz era muy carca y había que renovarlo. Jesús de la Rosa era realmente el compositor de rock andaluz, todo lo demás era más espectáculo musical y menos canción. En la actualidad, gente como DMBK han aportado mucho a ese lavado de cara que le hacía falta al estilo, mezclando stoner y un otros muchos estilos. Los sonidos arabescos de lo andaluz no pueden pasar de moda. 


La canción que da nombre al disco (“Camino de Vuelta”) ¿es una crítica declarada a la industria musical actual?
Yo llevo casi 20 años en la industria de la música y siempre he visto que el “cómo” ha sido más importante que el “qué”. Siempre se ha dado más valor al postureo, “la estampita”, por lo que muchos grupos han dejado de tener apoyos de los medios por no rendirse al showbusiness, venderse y prestarse más a los ojos que a los oídos.  Se ha condenado al ostracismo a muchos artistas auténticos. Esta canción habla un poco del desencanto general de darte cuenta de que este mundo no deja de ser un negocio, y como tal, le interesa principalmente el dinero, lo que es muy injusto para muchos artistas.


Pero sin embargo, pides volver… a quién?
No, es realmente un grito a la inocencia e ingenuidad tan fresca que tiene uno cuando empieza. Sin ser creyente, tiene un poco de “capillita”, porque es un canto al infinito. Cuando digo “déjame volver” me refiero a que no quiero que se vaya esa frescura, para que pueda seguir confiando en el ser humano y en mi profesión.


Has colaborado con muchísimos compañeros durante tu extensa carrera (Lichis, Tarque, MODA, Reincidentes, OFunkillo, Barricada…) ¿Qué echas de menos en la música actual?
Cuando yo llegué, había confianza por la autenticidad y ahora todo es de postal. En mis inicios, también salieron muchos grupos de rock urbano, callejero, que tenía mucho más apoyo. Ahora, sin embargo todo se dirige hacia el amplio mundo del indie. Esta situación pasa con los que empezamos hace 20 años y que vimos cómo salían grupos más naturales, y menos guapos todos ni tan bien vestidos. Hay excepciones, evidentemente, como el caso de El Kanka, que es una entre un millón.

‘Camino de Vuelta’ disponible en CD y plataformas digitales el 17 de septiembre
Edición vinilo deluxe disponible el 5 de noviembre: Ya disponible reserva


En El juguetito, una canción pequeña pero tremenda, colabora contigo Ana Boheme, y también… ¡la batería de Bob Esponja!! 
Sí! Como el disco lo produce Diego el Ratón, ha grabado en el disco el percusionista de los Delinqüentes de toda la vida, Peto. Él es profesor de batería, y se le ocurrió que en la percusión podríamos tener sonidos de juguetes. Para ello, llamó a un alumno de 9 años, que vino con su batería de Bob Esponja, y encajó perfectamente, aportando su maravillosa ingenuidad a la canción, que es de lo que habla la canción:  no perder el niño que llevamos dentro. Todo suma. Como por ejemplo en Camino de vuelta, que participa un grupo de rock con mujeres gitanas de Jerez, las Gipsy Rock, haciendo los coros con un órgano real de iglesia.


¿Pero esta canción es para niños o para mayores?
Es para todos. Y es curioso, porque me pasa con varias canciones, que tienen un lenguaje más infantil, como Mi pequeño Frankestein, que siempre que vienen familias a verme, es la canción que se saben los niños.  Con El  juguetito me está sucediendo lo mismo. Pero el mensaje final para los mayores es que no se nos olvide que es muy importante siempre mantener la inocencia de cuando fuimos niños.


Ya que tienes tanto impacto en todas las edades y contar historias se te da tan bien ¿Has pensado en algún formato más familiar?
En esta gira, en algunas ciudades, haré el formato de hombre orquesta (cerca de Murcia, concretamente en Almería y Alicante), para poder llevar a cabo el personaje del cuentacuentos e interactuar con el público de una manera más cercana e íntima. Es agotador el hecho de tener que llevar y sacar yo solo todos los instrumentos (bombo, pandereta, piano…) y un formato así para todos los públicos nunca lo había pensado, porque como soy tan “deslenguao” encima del escenario… pero quizás tendría cabida en un proyecto que ya fuera creado desde la composición, directamente para ellos. Hay tantas cosas que hacer, y las posibilidades son infinitas.


En tu último tu canción Acuérdate de mí compartes el 100% de los ingresos de derechos a estudios sobre alzeheimer. ¿Nos puedes hablar como surge el proyecto?
Yo quería que la canción sirviera para algo y no que simplemente hablara de mi pena personal del caso de mi abuela, sino que apoyara la causa, porque esta enfermedad es un problema muy gordo y no tiene casi ayudas públicas. Lo que recibe, viene por iniciativas privadas. Nos pusimos en contacto con la Fundación Maragall y decidimos donarles el 100% de los derechos, porque ellos ayudan a la investigación directamente. Esa era mi intención, y estoy encantado. Estuvimos con ellos en el evento la presentación de la colaboración, y conocimos de su mano estadísticas e impactos de esta enfermedad, que todavía no tiene cura, y que casi todos sufriremos directa o indirectamente.Por eso, debemos colaborar para que existan recursos para nuestros científicos. La gente que quiera se puede meter en https://fpmaragall.org/donativos/ y hacerse socio. Yo seguiré haciendo acciones y ayudando, porque tiene que encontrarse la cura o, al menos, que su desarrollo no sea tan catastrófico.


La música cura. Todos lo sabemos.
Una de las cosas que me dijo la Doctora Gloria Oliver, con la que tuve el placer de hablar, es que de las cosas más importantes que se han descubierto en esta enfermedad es que la música es lo que mantiene el cerebro más activo de los enfermos en estados más avanzados. Es espectacular y mágico que se investigue con canciones, pidiendo a las familias que les lleven las canciones de sus vidas y, de repente, algo se encienda en ellos.


MINITEST DE “CANCIONES PARA…”

  1. Para escuchar al despertar y comenzar el día. Man Gave Names to All the Animals, del disco Slow train is coming, de Bob Dylan.
  2. Para versionarlo entero. Las aventuras de Juan Antonio Canta. Ya he comentado de hacer el proyecto con grades artistas…
  3. Que te recuerde mucho a tu infancia. El increíble directo de Serrat del 84.
  4. Para perder el control. Burn the witch, de Queen of Stone Age.
  5. Que te guste  y te avergüences de ella.  ¡A mí lo que me da coraje es que me dé verguenza decir que Perales es el número 1! Con Un velero llamado libertad se me saltan las lágrimas. Yo la he cantado por toda Europa.
  6. Para irte de viaje sin moverte del sillón. Rubber Soul, o Help de Los Beatles, me recuerdan a muchos países que he visitado y fui escuchando con ellos de banda sonora (Irlanda, México…)
  7. Clásico que odies. Los Europe. En general “el metal de los escardados”.
  8. Que ames y escucharías en bucle toda la vida. The boxer, de Simon and Garfunkel.
  9. Banda sonora del fin del mundo. Que el fin del mundo nos pille cantando borrachos con Chavela Vargas.

Murcia. 1982. Fanático de la música y sus letras. Coleccionista de vinilos. Obsesionado con conocer cosas nuevas, tengo loco el algoritmo de Spotify. Intento ir a todos los directos que me permiten las normas y los peques, con los que comparto todo lo anterior. AlterEgo como escritor de poesía en IG en @tabule.fresquito

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