Blog
Ant Colony: “Nuestra misión es reconocernos entre el ruido”
Desde Barcelona, Ant Colony cristaliza el tránsito de Alberto Lozano del formato solista a una banda de rock-pop de espíritu analógico. Entre el nervio brit y la tradición melódica, su primer EP (antesala del álbum largo previsto para 2026) reivindica canciones orgánicas, con errores, aire y verdad. Charlamos sobre origen, estética, narrativa y futuro inmediato.
La Gramola Encendida: Ant Colony nace en Barcelona como evolución natural del proyecto en solitario de Alberto Lozano. ¿Qué os motivó a dar ese paso hacia una banda y qué ha cambiado desde entonces en vuestro enfoque musical?
Ant Colony: A medida que las sesiones de grabación del nuevo álbum se desarrollaban fue cada vez más claro para mí que, sin buscarlo deliberadamente, estaba llevando todas las decisiones artísticas y creativas en una misma dirección, hacia un inapelable sonido de banda de rock… una reducción culinaria de todas [mis referencias] a su raíz común, de la que nace Ant Colony, una banda contemporánea de rock-pop que no oculta los hombros de los gigantes sobre los que se balancea.
LGE: En poco tiempo habéis consolidado una identidad sonora entre el britpop y el rock clásico (Oasis, Arctic Monkeys, Beatles, Dylan…). ¿Dónde os situáis en la escena independiente actual?
AC: Ant Colony bebe de las aguas de todo lo que nos gusta… en su álbum debut toma forma de guitarras densas y crudas, con espíritu analógico y sonido orgánico: un cruce entre la pegada y el desenfado de Oasis, el nervio de Arctic Monkeys y la tradición melódica heredada de los Beatles. Un rock de guitarras con raíces en el britpop y el indie británico.
LGE: Vuestros primeros lanzamientos apuestan por lo analógico y lo visceral. ¿Qué lugar ocupan lo estético y lo emocional en vuestra música?
AC: Nuestras canciones… están hechas con el ánimo de aproximarnos a la verdad con la que los grandes artistas y bandas que nos preceden abordaban sus trabajos… Somos músicos haciendo de músicos en una sala, con instrumentos reales y cometiendo muchos errores… creemos firmemente que si nuestra música es orgánica también ha de aparentarlo. De ahí nuestro interés por explorar Super 8 o 16mm para los videoclips. Cuando se alinean honestidad, imperfección y crudeza, estamos cerca del sonido y la imagen de Ant Colony.
“Cuando se alinean honestidad, imperfección y crudeza, sabemos que estamos cerca del sonido y la imagen de Ant Colony.”
LGE: Fue el primer adelanto. ¿Qué historia hay detrás y por qué abrir con él?
AC: Lo elegimos porque suponía un corte abrupto con el sonido acústico… y porque cargaba con esa electricidad y esa energía musical con la que queríamos que fuese asociada Ant Colony. El estribillo es una bofetada al pasado, un berrido que se funde con un muro de guitarras deshiladas y que interpela al oyente.
LGE: Convertís Pompeya en una metáfora de ruptura. ¿Cómo surgió?
AC: ‘Pompeii’ fue de las primeras canciones que compuse… Bajo Ant Colony abracé el espíritu de los Gallagher y quise convertirla en un bazooka. La letra lo hace sentir todo más antiguo, más grande, más trágico.
LGE: ¿Y el videoclip?
AC: La destrucción de Pompeya es la analogía de una ruptura sentimental, así que quisimos plasmar el colapso inevitable, el fin anunciado… usamos la imaginería legendaria de la catástrofe.
LGE: Este single llega con “Begone Now, Ladybird” y “Sleepin’ Thru the End of Times”. ¿Qué papel juegan?
AC: Son caras B grabadas en las mismas sesiones. Enriquecen el cosmos sonoro de la banda y, en este caso, contribuyen al imaginario apocalíptico pompeyano, sobre todo la segunda, sobre alguien que “se ha perdido el evento” y está durmiendo el día del Juicio Final.
LGE: Sois muy narrativos. ¿De dónde viene y qué historias os interesan?
AC: Las letras de Bob Dylan me hicieron fijarme en el componente narrativo… después de Dylan todo cobra profundidad: se puede usar una canción para explicar una historia, denunciar algo o hacer poesía. Mis favoritas construyen imágenes… y música y letra cuentan lo mismo en lenguajes distintos.
LGE: ¿Qué podemos esperar del primer EP y del álbum largo?
AC: En noviembre publicaremos el primer EP (cinco canciones), carta de presentación: britrock compacto que oscila entre lo urgente y lo introspectivo… El álbum largo llegará a comienzos de 2026.
LGE: ¿Cómo ha sido el paso a formato banda?
AC: Ant Colony es la constatación del sonido rock grupal… Toni Torres, productor y batería, ha inmortalizado varios instrumentos y es innegablemente sonido Ant Colony. La banda se articula alrededor de mis canciones, pero en directo es un ente autónomo: una colonia.
LGE: ¿Cómo vivís el recibimiento y qué retos veis?
AC: Todo está por delante… queremos un megáfono para que se nos oiga alto y claro. Mucha gente de muchas edades puede conectar con Ant Colony. Nuestra misión es reconocernos entre el ruido.
LGE: Si tuvierais que elegir una sola canción que os represente ahora…
AC: “What Will You Do When the Sky Comes Falling?” se lleva la palma… pero será difícil no elegir el próximo single, “She’s So Right”, cuando lo escuchéis y veáis. Sale a principios de octubre.
Hablemos ahora de vuestro próximo lanzamiento: She’s So Right
LGE: ¿De qué va la canción, en tus palabras?
AC: She’s So Right es una canción sobre alguien increíblemente poderoso e inspirador, pero también impredecible. Puede levantarte y derribarte con la misma fuerza, y no se detendrá hasta hacerse oír. La letra habla sobre sentirse atraído por ese fuego, aunque a veces te queme.
LGE: ¿Qué te movió a escribirla?
AC: La canción llegó en mi habitación, atravesada por las cuerdas de mi guitarra acústica. Letra y acordes aparecieron casi simultáneamente. Simplemente era algo que tenía que decirse y musicarse, y yo estaba ahí en el momento y lugar indicados.
LGE: ¿Qué frase/verso te gusta más y por qué?
AC: No hay mucha letra, que digamos. Funcionó en esta ocasión incidir una y otra vez sobre el mismo tema, a modo de mantra. Quizá resaltaría la frase «She’s so right but she turns overnight and she sets all a-fire, and she never ever stops till she gets heard» porque el uso de la palabra «overnight» me lleva inevitablemente a otra de mis canciones, Overnight, Under the Light, donde precisamente narro la misma historia pero desde una emoción muy diferente.
LGE: ¿Cómo quieres que la gente se sienta al escucharla?
Me basta con que haga mover la cabeza a la gente en una sala de conciertos. Si alguien se ve a sí mismo en esa letra, en esa situación concreta, me compadecería de él.
LGE:¿Quién te acompañó en esto?
AC: Esta canción la grabamos Toni (mi productor) y yo en el estudio en unos pocos días. Nos repartimos los instrumentos y cada uno lo hizo lo mejor que pudo en su campo. Resultó una tarea fácil porque sentí que la canción sabía exactamente lo que necesitaba y simplemente hubo que obedecer al instinto. La parte que exigió más de nosotros fue el puente instrumental a mitad de canción: sabía desde el principio a qué propósito debía servir y cómo debía sonar, pero nos llevó algo de tiempo pensar en un riff de bajo ingenioso que lo ligase todo. El que terminó en la canción es ya icónico, pienso.
LGE: ¿Hay alguna anécdota divertida o fail de la grabación?
AC: El videoclip de She’s So Right fue grabado en un plano secuencia a cámara lenta, así que para cuadrar la letra con mi boca tuvimos que actuar toda la canción en x2. Las primeras tomas eran ridículas, no parábamos de reír.
LGE: ¿Qué te gustaría que una crítica destaque sí o sí?
AC:La memorabilidad de la melodía. Si algo tiene la canción es el hecho de que se te incrusta en el cerebro y te acompaña durante días, o al menos eso me han dicho muchas personas que ya la han escuchado. También me gustaría hacer ver (y haré esfuerzos por recordarlo cada vez que pueda) que la canción no pretende grandes cosas. Es un tema corto, el más corto de los que tengo, y está grabado con menos de cinco instrumentos. Con lo que me gusta a mí añadir capas y capas y acercarme a los muros de sonido, esta canción está prácticamente desnuda. Curiosamente, es lo que (creo) la hace funcionar.
LGE: Si tuvieras que venderla en una frase, ¿cuál sería?
AC: Un latigazo de rock sobre una broma cruel: ella arde y tú te quemas.