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FATAL: “Rescatar la alegría nos permite mantener el fuego encendido y no tirar la toalla”

FATAL presentan La peor semana del año (vol. I), un EP nacido de una explosión creativa entre amistades donde conviven duelo, ironía y crítica generacional. Responde Vera (cantante)

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FATAL nace de la amistad, casi como una broma que “al final va en serio”. ¿En qué momento sentisteis que aquello dejaba de ser un juego y empezaba a convertirse en algo vital?

Después de ese viaje en el que las afinidades eléctricas empezaron a funcionar, nos empezamos a ver más y más y un día dijimos, ¿quedamos para traer canciones y a ver qué pasa? Y lo que pasó fue que nos juntamos en el estudio de Antoni, guitarrista, bajista y técnico de estudio de FATAL y sacamos 10 temas. Después de eso estaba bastante claro que teníamos que hacer algo con eso así que hicimos este disco. En La peor semana del año hay 12 temas, pues 10 salieron de aquella quedada. No podíamos desperdiciar esa fuerza creativa, habría sido un feo muy grande por nuestra parte.

“No podíamos desperdiciar esa fuerza creativa, habría sido un feo muy grande por nuestra parte.”

Venís de proyectos con identidad muy marcada como Mafalda y Funkiwis, pero aquí habláis de romper esquemas. ¿Qué necesitabais hacer distinto emocionalmente que no podíais hacer en vuestras bandas anteriores?

Una de las pocas cosas ciertas y fijas en esta vida es que la gente cambiamos y para eso necesitamos espacios donde poder hacerlo. Nuestros anteriores proyectos nos han dado alegrías y momentos imposibles de comparar o igualar, pero los sitios conocidos se acaban volviendo cómodos, y eso no siempre es bueno. A la gente que formamos FATAL nos apetecía probar cosas nuevas, instrumentos, sonidos, enfoques, dinámicas. Aunque algunas caras nos son familiares (jej) queríamos retos y diversiones diferentes, que no son ni mejores ni peores, solo distintas. Queríamos conocernos en otros lugares y eso hemos intentado. Es bastante chulo descubrir cosas de ti que no sabías que tenías dentro. Para eso a veces hace falta cambiar el molde!

“Los sitios conocidos se acaban volviendo cómodos, y eso no siempre es bueno.”

“La peor semana del año (vol. I)” no es un single suelto, sino un EP con seis canciones como carta de presentación. ¿Qué queríais que entendiéramos de vosotros desde la primera escucha?

Lo que sea que la gente haya entendido nos parece bien. Hemos intentado transmitir lo que somos pero ahí cada una tendrá sus propias conclusiones. Lo que sí queríamos es que fuese una imagen más completa, y para esto creíamos que hacía falta sacar más de una canción. La gente, los proyectos, tenemos muchas dimensiones y caras, no queríamos que se quedase en una sola, así que cuando nos planteamos sacar material pensamos que nos gustaría hacerlo así. Estamos muy contentas con el resultado porque creemos que la gente que nos ha querido prestar atención lo ha hecho de una forma más consciente. Elegimos creer.

En “El Valle” habláis de un duelo permanente, del vacío tras una despedida y de ese desgarro que deja lo que ya no está. ¿Qué parte de esa herida sigue abierta cuando defendéis la canción en directo?

El otro día FATAL estuvimos por primera vez encima de un escenario. Ha pasado algo de tiempo desde que se compuso esa canción y yo creo que ya no es una herida que supura, ahora es una piel más que también llevamos puesta. Personalmente me acordé mucho de algunas de mis compañeras con las que he compartido tantísimo escenario, de otras no me tuve que acordar porque estaban conmigo!!! Eso es lo más. Ahora tiene una forma más suave y amable, menos filosa o dolorosa. Es bonito llevarlo con nosotras. Eso no va a cambiar, afortunadamente.

“Ya no es una herida que supura, ahora es una piel más que también llevamos puesta.”

“Spook” plantea una especie de optimismo consciente en un mundo “completamente arruinado”. ¿Creéis que hacer música hoy es un acto de resistencia, de ingenuidad o de supervivencia?

Vivimos tiempos oscuros oscuuuros, encadenando crisis de todo tipo (económicas, emocionales, relacionales, de vivienda, capitalistas) que nos tiene a todas mirando las redes sociales y los medios con apatía y desconfianza esperando ver el nuevo circo distópico que pondrá en riesgo nuestras vidas y las de la gente a la que queremos. Yo creo que el pesimismo crónico nos desconecta y alimenta la indefensión aprendida, lo que para mí está íntimamente relacionado con la pérdida de interés en lo común. Si todo está fatal y no hay nada que hacer, si “el otro” es malo y hay que desconfiar de él, ¿qué razón ibas a tener para intentar que hubiese un cambio?, ¿qué razón ibas a tener para asociarte con otras personas? Creo que, en este contexto, conservar la capacidad de poner atención en las cosas bonitas es urgente y necesario. Pensar bien de la gente siempre que se pueda. Sin caer en el optimismo tóxico y acrítico porque realmente el panorama es desolador. La historia del mundo es una historia de violencia pero también de pequeños humanos y humanas cuidándose. Creo que rescatar la alegría, darle un espacio en la música y en tu vida para poder sobrellevar este mundo llenito de horrores nos permite de alguna forma mantener un poco el fuego encendido y no tirar la toalla. No perder de vista que, en realidad, esta deriva puede y debe cambiar.

“Rescatar la alegría nos permite mantener un poco el fuego encendido y no tirar la toalla.”

“nosemevadelacabeza” habla del bucle, la obsesión, la fascinación por lo que no se deja ver del todo. ¿Os reconocéis como personas obsesivas cuando componéis? ¿Hasta qué punto esa tensión os impulsa u os desgasta?

Aquí cada cual tendrá su propia experiencia. Yo sí me considero una persona obsesiva pero no siempre es malo, debo decir. A veces la obsesión me ha tenido secuestrada en plan mal, bucles, incapacidad, angustia, pero la obsesión saludable me ha enseñado que mi tiempo y mi vida son mías. Elegir bien las obsesiones es uno de mis aprendizajes de este último año. Por ejemplo, entre obsesionarte con tus dolores u obsesionarte con un volcán de Hawaii que tira lava brillante y roja, elige el volcán. Sin pensarlo. Y será bueno para ti y posiblemente también para tus dolores.

En “Mutante” aparece el auto-boicot, la identidad como trampa y la idea de que cambiar es la única manera de seguir vivas. ¿Este EP es también una mutación personal y colectiva para vosotros?

A la gente nos pasa que de forma natural el cuerpo nos cambia y luego ya si eso tú lo vas pillando y tratas de encajar todas esas mutaciones. A veces nos cuesta ideas que teníamos súper arraigadas a nosotras y eso es bien jodido de dejar ir. Soltar lo que creías que sería tuyo siempre, y aceptar que ahí ya no es. Que esa ya no eres tú. He aprendido que lo único fijo de mi identidad es el cambio, al final. Nuestros cuerpos eligieron hacer estos EP, este disco, de forma orgánica y sin planificar y ahora mirándolo pues sí, podríamos decir que así es como cambiamos de piel. No hay otra manera de mantenernos vivas, no. Desconfía de lo que no se mueve porque probablemente esté muerto.

“Lo único fijo de mi identidad es el cambio.”

“Tonta” retrata un existencialismo millennial muy reconocible: precariedad, Hacienda, la sensación de no saber ser adulto. ¿Sentís que vuestra generación ha normalizado el colapso con humor para poder sobrevivir?

Entre la risa y el colapso, vivo fuerte por si acaso Trump decide bombardear un país de Latinoamérica en nombre de la seguridad y la democracia y secuestrar a su gobernante para imponer un régimen imperialista. O por si acaso el estado de Israel comete un genocidio ante los ojos pasivos del mundo. Ah, que eso ya ha pasado. No sé, es que al final el colapso es el lugar donde nos hemos criado y nos resulta familiar. Es una pena dejar de sorprenderse porque creo que esa renuncia es la que hace que el mundo te genere apatía. Normalizamos las cosas como estrategia para la supervivencia pero, en lo bueno y en lo malo, asombrarse implica que te importa. Un genocidio nos tiene que importar.

En “NMDQN” habláis de abrirse en canal, de celebrar el dolor como una fiesta trágica. ¿Qué os cuesta más: mostrar esa vulnerabilidad en el estudio o compartirla con el público cara a cara?

Creo que donde menos nos cuesta mostrar la vulnerabilidad es en las letras, en la música e incluso en el directo porque al final todo tiene algo de performático. Son de verdad pero pueden no serlo tanto porque siempre te puedes refugiar en la ficción y llevar esa máscara que, aunque habla de ti, podría no hacerlo. Donde más cuesta es en lo cotidiano, en el día a día. Es un trabajito que al menos yo llevo haciéndome tiempo, creo que todas un poco. Otra vez vuelvo a la idea de que las cosas te toquen, que te puedan herir, implica que te importan. Que lo otro es blindarse y de verdad, no sentir es mucho peor que sentir muchísimo. Ser tierna es súper liberador. Estamos aprendiendo!!!

A lo largo del EP hay una mezcla constante entre ironía y herida, entre celebración y despedida. ¿Es esa dualidad el núcleo emocional de FATAL?

La ironía como mecanismo y la herida como motor. La celebración y la despedida están cerquísima, en realidad. Un principio viene después de un final y así funciona todo. Este disco y las canciones que están en él surgieron de forma inconsciente y no responden a una hiper planificación del mensaje que queríamos transmitir. Pero yo creo que esa dualidad vive en FATAL y por eso está también en el disco. Aunque en realidad si lo piensas, diría que está en todas partes.

“La ironía como mecanismo y la herida como motor.”

Decís que queréis arrasar el panorama nacional. En un contexto musical dominado por algoritmos, tendencias fugaces y consumo rápido, ¿cómo se mantiene la honestidad sin convertirse en un producto más?

Si consigues una respuesta a eso por favor, cuéntamela. Es muy difícil mantener esa verdad cuando parece que estás obligada a seguir unas reglas del juego que rara vez se adaptan a las tuyas propias. Y así es como perdemos el norte la gente, los proyectos. Hemos tenido la suerte de poder crear este disco bajo nuestras premisas, en silencio, a nuestro rollo. Pero ahora que ya existimos oficialmente, lo que creo que tenemos que intentar es permanecer conectadas con lo que nos pida el cuerpo y las personas que conformamos FATAL. Teniendo conversaciones incómodas si hace falta, escuchar un poco lo que sí y lo que no, reservando espacios para pararnos y debatir, pensar. La rapidez y la precariedad general hacen que todo esto sea muy complicado pero hay que seguir intentándolo y rescatando esos sitios más propios y menos del resto.

Si este volumen I recoge “la peor semana del año”, ¿qué creéis que vendrá después? ¿Más luz, más caos o una nueva forma de mirar lo que duele?

Me inclino a pensar que un poco todo a la vez. Luz, caos y formas nuevas de mirarlo. Más música!!!!!

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