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Recomendaciones musicales semana 25 (2026)

Esta semana ponemos el foco en una selección de artistas que merece ser escuchada con atención. Proyectos que llegan con personalidad, criterio y una forma muy clara de entender la música.

Aquí no hay fórmulas vacías ni intentos de encajar en lo que ya funciona. Hay canciones con intención, discursos propios y una búsqueda artística que se nota en cada detalle. Algunos sorprenden por su sonido, otros por la manera de contar, y otros por esa capacidad difícil de explicar: la de quedarse contigo después de la primera escucha.

Son propuestas que avanzan sin miedo, mezclando influencias, rompiendo moldes y defendiendo una identidad reconocible. Artistas que no están aquí para rellenar listas, sino para abrir camino.

Si te apetece descubrir música con carácter, sensibilidad y algo real que decir, esta selección es un buen punto de partida.
Cada uno destaca por un lenguaje artístico bien definido, capaz de combinar técnica, riesgo creativo y una visión clara de hacia dónde quiere llevar su obra. Sus proyectos no se limitan a seguir tendencias; las cuestionan, las reinterpretan y, en algunos casos, las superan.

Hay innovación en la forma, profundidad en el contenido y una energía que se percibe desde el primer contacto con su trabajo. Son creadores que no buscan agradar a todos, sino generar impacto, provocar emoción y dejar huella. Si buscas talento auténtico y propuestas que realmente te muevan, este es el momento de descubrirlos.

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“Miami Song”: Be My Wife baila entre la evasión y la responsabilidad

Be My Wife presenta “Miami Song”, nuevo single de Federico Nessi que verá la luz el 12 de junio y que abre una etapa más luminosa, pop y bailable dentro de su universo creativo.

Aunque el título remite a playas, fiesta y exceso, la canción nace desde un lugar mucho más íntimo: un periodo de aislamiento, lluvia constante y cuidado familiar mientras Nessi ayudaba a su padre enfermo. Esa contradicción marca el corazón del tema: Miami como símbolo de libertad frente a una realidad atravesada por la responsabilidad.

Bailar también puede ser una forma de sostener lo que pesa.

Musicalmente, “Miami Song” se acerca al pop más accesible de Be My Wife, con influencias del New Romantic y la cultura nocturna de los años ochenta. Pero bajo su energía luminosa sigue latiendo esa mezcla de teatralidad, vulnerabilidad y sombra que define el proyecto.

Más que una canción veraniega al uso, “Miami Song” habla de querer escapar cuando la vida exige quedarse. Un tema pensado para la pista de baile, pero escrito desde todo lo que ocurre detrás de las luces.


XA’LUM convierte el paraíso turístico en una herida bailable con “Sad in Paradise”

XA’LUM presenta “Sad in Paradise”, un single de reggaetón lofi alternativo que plantea una pregunta tan incómoda como necesaria: ¿se puede hacer reggaetón político? La respuesta llega en forma de canción luminosa por fuera, triste por dentro y atravesada por una mirada crítica hacia la turistificación.

La artista gallega afincada en París utiliza el pulso urbano del reggaetón para hablar del choque entre el imaginario del paraíso y la realidad de quienes habitan esos territorios. Costa del Sol, Canarias o Galicia aparecen como escenarios donde el deseo de consumo externo transforma el paisaje, la vida cotidiana y la relación con las propias raíces.

Bailar también puede ser una forma de señalar aquello que incomoda.

Escrita en español, inglés, francés y gallego, “Sad in Paradise” construye una identidad híbrida que conecta con la trayectoria de XA’LUM: mujer gallega emigrada en Francia, hija de la emigración y creadora de un universo donde el cuerpo, la raíz y el desplazamiento ocupan un lugar central.

Musicalmente, la canción mezcla beat urbano, sintetizadores etéreos y una estética dreamy que convierte la melancolía en movimiento. No hay aquí una postal idealizada del verano, sino una tensión entre belleza y desarraigo, entre fiesta y saturación, entre deseo y pérdida.

Con “Sad in Paradise”, XA’LUM refuerza una propuesta singular que cruza electrónica alternativa, tradición oral gallega y sensibilidad pop contemporánea. Una canción bailable, política y emocional que mira al paraíso desde dentro, justo donde la postal empieza a agrietarse.


Ranchero Deluxe: polvo, cinta y garage angelino en “Same Dog”

“Same Dog” suena como algo encontrado en una nave industrial después de años acumulando polvo, ruido y electricidad. Ranchero Deluxe recuperan aquí una pieza nacida en las sesiones de El Monte, grabada en directo, sin claqueta y sobre una Tascam MS16, conservando esa respiración imperfecta que solo aparece cuando una banda toca sin red.

El tema funciona como una transmisión cruda desde el subsuelo del garage rock de Los Ángeles. No hay limpieza artificial ni nostalgia domesticada: hay amplificadores, cinta, saturación y una fidelidad orgánica que mantiene viva la suciedad del momento original.

La cinta no perdona, pero cuando captura verdad tampoco necesita corregirla.

Ranchero Deluxe aparecen como un archivo sonoro de otra época: la de los últimos coletazos del Sunset Strip, las tiendas de discos todavía dominando el paisaje y una escena underground que funcionaba más por instinto que por estrategia. In Superb Compact Disc Fidelity recoge esa energía desde un lugar casi arqueológico, pero sin sonar muerto ni congelado.

Liderado por Dominic Massaro y Daniel “Lizard Dog” Dempsey junto a Sam Gallagher y Nick Logie, el proyecto reúne años de carretera, estudios, giras y fricción con la maquinaria musical desde dentro. “Same Dog” parece precisamente eso: lo que queda cuando la industria se apaga, pero la canción sigue mordiendo.

El resultado es rock de almacén, carretera y madrugada. Una pieza con olor a gasolina, cinta magnética y bares donde la música todavía no necesitaba explicación. Ranchero Deluxe no vuelven para pulir el pasado, sino para dejar que vuelva a sonar con toda su mugre intacta.


Moon Construction Kit: psicodelia luminosa y elegancia chamber-pop en “Down the West Coast”

Moon Construction Kit presenta “Down the West Coast”, un single hipnótico que abre una nueva etapa dentro de su exploración psicodélica. El proyecto de Olivier Cornu, músico, productor y multiinstrumentista afincado en Lausana, vuelve con una canción que mira hacia la calidez del pop clásico sin perder tensión contemporánea.

El tema se construye sobre guitarras lejanas, flautas suaves, sintetizadores brillantes y una percusión precisa que va levantando la canción poco a poco. Todo avanza como una ola de capas sonoras: armonías vocales, texturas orquestales y un estribillo repetitivo que refuerza esa sensación de viaje suspendido.

La nostalgia funciona mejor cuando no intenta copiar el pasado, sino hacerlo respirar de nuevo.

“Down the West Coast” rinde homenaje a la etapa más barroca y soleada de The Beach Boys entre finales de los sesenta y principios de los setenta, combinando maderas de inspiración cincuentera con una estructura cercana al chamber-pop. El resultado es una pieza luminosa, detallista y envolvente, donde el arreglo tiene tanto peso como la melodía.

Moon Construction Kit trabaja desde ese cruce entre pop psicodélico, indie rock y calidez vintage, refinando sonidos reconocibles para traerlos al presente. Tras su EP debut de 2022 y singles recientes como “Snake Charmer”, este nuevo lanzamiento confirma una dirección clara: canciones de atmósfera cuidada, vocación melódica y una producción que invita a perderse dentro.

“Down the West Coast” no busca impacto rápido. Prefiere desplegarse con paciencia, dejar que cada capa encuentre su sitio y construir una pequeña postal sonora entre la luz, el recuerdo y la ensoñación.


Manta Rays: memoria, ruinas y dream pop áspero en “the star canopied veins of industrial ruins”

Manta Rays presentan “the star canopied veins of industrial ruins”, un single de indie alternativo y bedroom pop que combina atmósferas brumosas, guitarras texturizadas y una intensidad emocional que no termina de suavizarse del todo.

La banda de Tulsa construye una canción expansiva y a la vez íntima, como un paseo por recuerdos antiguos, espacios industriales abandonados y emociones que siguen resonando años después. Hay pulso, melodía etérea y una producción cinematográfica que convierte la decadencia en paisaje sonoro.

Algunas canciones no envejecen: esperan el momento adecuado para volver con más sentido.

El tema tiene además una historia particular dentro del grupo. Fue escrito hace más de una década y quedó apartado porque la banda sentía que era demasiado duro en aquel momento. Recuperarlo ahora permite leerlo desde otro lugar, con más distancia y una identidad sonora más madura.

Ese contraste entre pasado y presente da profundidad al single. No suena como una canción rescatada por nostalgia, sino como una pieza que necesitaba tiempo para encontrar su forma definitiva.

Con Tyler Sexton, Jackson Gillett, Britton Gregory, Mason Lemur y Logan Bruhn, Manta Rays firman una canción envolvente, melancólica y rugosa. “the star canopied veins of industrial ruins” encuentra su fuerza en esa mezcla de belleza difusa y desgaste emocional.


ZIRO busca refugio emocional en “Luna”

ZIRO presenta “Luna”, un nuevo single que refuerza la etapa más madura y emocional de la banda zaragozana. La canción habla de aferrarse a alguien cuando aparecen la incertidumbre, el miedo y esa fragilidad que amenaza con romperlo todo.

El tema combina indie rock e indie pop desde una atmósfera luminosa, pero cargada de intensidad. Hay melodías directas, guitarras con carácter y una interpretación vocal que sostiene el peso emocional de frases como “Dime que la luna ya no cura la locura de entendernos” o “Llévame contigo”.

Buscar refugio en otra persona también puede ser una forma de no perderse del todo.

Producida por Sergio Sancho y mezclada por Diego García, “Luna” confirma el salto sonoro que ZIRO viene trabajando en sus últimos lanzamientos. La banda mantiene la energía que caracteriza sus directos, pero aquí se permite entrar en un terreno más íntimo, atmosférico y vulnerable.

Con más de cinco años de trayectoria, más de un centenar de conciertos y presencia en escenarios como el Pabellón Príncipe Felipe, Plaza del Pilar, Fiestas del Pilar o Sala Oasis, ZIRO continúa construyendo una identidad propia dentro del indie nacional.

“Luna” no es solo una canción sobre el amor. Es una canción sobre sostenerse cuando todo tiembla, sobre pedir compañía en mitad del caos y sobre encontrar algo de luz cuando la noche pesa demasiado.


Wunderkind: nostalgia brillante y pulso pop desde Estocolmo

Wunderkind vuelven a mirar hacia delante sin desprenderse del todo de su pasado. Formada por los hermanos Love y Joel junto a sus amigos de infancia Isidor y Jeffrey, la banda nació en Norrköping en 2014 y reaparece una década después desde Estocolmo con una propuesta que mezcla sensibilidad indie, energía pop y una clara vocación melódica.

Su sonido se mueve entre sintetizadores brillantes, guitarras enérgicas y voces cargadas de emoción. Hay algo nostálgico en su forma de construir canciones, pero también una frescura que evita que el proyecto se quede atrapado en la evocación. Wunderkind suenan reconocibles, directos y con ese punto luminoso que conecta rápido sin perder personalidad.

La nostalgia funciona cuando no mira solo hacia atrás, sino cuando empuja una canción hacia delante.

Uno de los rasgos más importantes del grupo es su independencia creativa: escriben, graban y producen su propia música, manteniendo el control sobre una identidad sonora que ha ido creciendo con el tiempo. Su canción “Someday” ya les ha abierto camino en playlists oficiales de Spotify y radios internacionales, consolidando una primera base de oyentes más allá de su escena local.

Tras regresar a los escenarios en 2025 con varios conciertos por Suecia, Wunderkind afrontan una nueva etapa marcada por nuevo material y más directos en el horizonte. Una banda que combina amistad, oficio y ambición pop para seguir ampliando su alcance sin perder el pulso emocional que define sus canciones.


Razkin: oficio, carretera y una voz propia más allá de La Fuga

Razkin lleva años demostrando que una trayectoria no se mide solo por los discos publicados, sino por la capacidad de seguir buscando una voz propia después de haber recorrido escenarios, países y etapas distintas. Tras formar parte de La Fuga durante doce años como cantante y compositor, el músico navarro inició un camino en solitario donde el pop y el rock se cruzan con una escritura cada vez más personal.

Su recorrido no parte de cero. Más de quinientos conciertos, giras por España y pasos por países como Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Irlanda o Reino Unido han ido moldeando una forma de entender la música desde la carretera, el directo y la conexión real con el público.

La experiencia pesa más cuando no se convierte en nostalgia, sino en combustible para seguir escribiendo.

En 2019 publicó Razkin, su primer disco en solitario, un trabajo homónimo que tomaba su segundo apellido como homenaje a su madre y abría una nueva identidad artística. Dos años después llegó Norte, grabado en Sonido XXI con Javi San Martín, un álbum que consolidaba esa búsqueda tras un proceso de cambio, batalla interna y necesidad de reencontrarse con lo esencial.

Su etapa más reciente está marcada por Extraversión, EP que actualmente defiende en formato acústico mientras continúa trabajando en nuevas canciones. Esa doble vía —mirar hacia dentro desde la canción desnuda y preparar nuevo material— sitúa a Razkin en un momento de tránsito fértil.

Razkin no necesita presentarse como una promesa. Su valor está en otro lugar: en el oficio acumulado, en la honestidad de quien ya conoce el escenario desde dentro y en una voz que sigue encontrando nuevas formas de decir lo suyo.


Ephoro: rock alternativo con pegada, emoción y filo punk

Ephoro construyen su identidad desde una idea clara: hacer respetar las leyes del rock, pero a su manera. Formada en Santo Domingo en 2019, la banda ha ido consolidando un sonido de rock alternativo con toques de punk y una pizca de grunge, apostando por guitarras con cuerpo, melodías directas y una energía pensada para el directo.

La formación actual, integrada por Francisco Bojos en la voz, Sadinoel Julián y Miguel Jiménez en las guitarras, Michael Calderón al bajo y Elías Valdez en la batería, refuerza esa búsqueda de un sonido más completo y contundente. La decisión de trabajar con dos guitarras ha dado al grupo más profundidad, más fuerza y una presencia más sólida.

El rock gana peso cuando la emoción no suaviza el golpe, sino que lo hace más verdadero.

En canciones como “Duele Verte”, Ephoro exploran el dolor de la separación y el anhelo desde una escritura sencilla, pero sincera. En “Ruidos Ocultos”, la banda se adentra en un terreno más oscuro, abordando la depresión desde la mirada de quien la vive desde dentro.

Desde su debut en 2020, Ephoro ha publicado varios sencillos y videoclips, logrando presencia en medios, eventos y escenarios importantes. Esa trayectoria les ha permitido ir ganando reconocimiento dentro y fuera de su escena local, con nominaciones y una recepción favorable en medios especializados.

Ephoro no buscan disfrazar su propuesta. Suenan directos, emocionales y con pegada. Una banda que entiende el rock como una forma de canalizar heridas, tensión y verdad sin perder fuerza ni actitud.


NAIJM: tensión atmosférica y rock alternativo suspendido al borde del colapso

NAIJM construye su universo desde la atmósfera antes que desde la exposición personal. El proyecto trabaja un rock alternativo oscuro, contemplativo y dominado por el bajo, donde las líneas distorsionadas se mueven entre grooves sumergidos, fuzz de gran altura y una tensión emocional constante.

Su sonido nace de la escritura y producción independiente, combinando guitarras envolventes, graves inmersivos y una lírica introspectiva que parece situarse siempre entre la intimidad y el derrumbe. No hay una búsqueda de impacto fácil, sino una acumulación progresiva de capas, peso y clima.

La tensión también puede ser un refugio cuando la canción aprende a respirar dentro del ruido.

En temas como “Whispering Scream”, NAIJM explora el choque entre calma aparente e inquietud interna, con una frase que resume bien esa dualidad: escuchar un susurro dentro del grito. “Superimposed Hope” lleva esa tensión hacia un terreno más melancólico, suspendiendo la esperanza y la desesperación en una misma nube de fuzz. “Dive / Drown”, por su parte, se mueve desde la incertidumbre: no saber si uno está nadando hacia algo o hundiéndose sin darse cuenta.

La identidad visual acompaña ese mismo lenguaje: agua, fuego, sombras, cuerpos en tránsito y una sensación constante de amenaza emocional. Todo parece diseñado para que las canciones funcionen como escenas, no solo como piezas aisladas.

NAIJM no busca colocar la personalidad por encima de la música. Al contrario, sitúa el foco en las canciones, los paisajes sonoros y el proceso creativo. Una propuesta de rock alternativo atmosférico que encuentra su fuerza en el bajo, en la tensión y en esa zona frágil donde la belleza empieza a confundirse con el colapso.

https://soundcloud.com/naijm-123646438/dive-drown-single-version

Subject: Decker: vigilancia, control y rock cinematográfico en “Guard or the Game”

Subject: Decker presenta “Guard or the Game”, segundo single de un proyecto que se mueve entre el rock alternativo oscuro, la narrativa cinematográfica y una obsesión clara por todo aquello que opera bajo la superficie.

La canción explora un terreno inquietante: control mental, vigilancia, condicionamiento psicológico e influencia sobre la conducta. A partir de ahí, plantea una pregunta incómoda: cuánto de lo que pensamos, decidimos o creemos nace realmente de nosotros y cuánto está moldeado por fuerzas invisibles.

La libertad se vuelve frágil cuando no sabes quién está escribiendo las reglas del juego.

Musicalmente, “Guard or the Game” se apoya en guitarras envolventes, texturas atmosféricas y una interpretación vocal cargada de tensión. Todo está construido para generar una sensación inmersiva, casi de thriller sonoro, donde la paranoia y la emoción avanzan juntas.

El proyecto refuerza así una identidad muy definida: canciones que no solo buscan sonar potentes, sino construir mundos. Espionaje, secreto, percepción y poder se cruzan en una propuesta que entiende el rock como vehículo narrativo.

“Guard or the Game” confirma a Subject: Decker como una banda con una dirección clara: oscuridad, tensión psicológica y una forma de escribir canciones que invita a mirar dos veces aquello que parecía normal.


Soviet Concrete: identidad, frío y despersonalización en “Replica”

Soviet Concrete regresa con “Replica”, un single de darkwave y post-punk que se adentra en una sensación muy actual: la pérdida de autenticidad en un mundo donde todo empieza a parecer copia de algo anterior.

La canción habla de identidad, imitación y de esa forma lenta de disolverse dentro de la masa contemporánea. Entre tendencias repetidas, personalidades moldeadas por lo digital y una cultura cada vez más uniforme, “Replica” plantea una pregunta incómoda: cuánto queda realmente de uno mismo cuando todo alrededor empuja a parecerse a los demás.

La copia no siempre sustituye al original; a veces lo desgasta hasta hacerlo irreconocible.

Musicalmente, el tema se mueve entre guitarras post-punk, sintetizadores atmosféricos y texturas industriales que refuerzan su carácter frío, melancólico y opresivo. Hay ecos de darkwave, coldwave y rock alternativo, con una estética cercana a universos como Molchat Doma o Lebanon Hanover, pero filtrada desde una mirada propia.

El proyecto encuentra su fuerza en esa mezcla de crudeza emocional y distancia. “Replica” no busca una oscuridad decorativa, sino construir un clima donde la despersonalización se siente tanto en la letra como en el sonido.

Con este lanzamiento, Soviet Concrete consolida una identidad marcada por la introspección, la sombra y una lectura crítica del presente. Una canción fría en la superficie, pero profundamente humana en el fondo.


Gavarnie: identidad, raíces y vulnerabilidad convertida en fuerza en “Ovejas y lobos”

Gavarnie continúa dando forma a su universo con “Ovejas y lobos”, un nuevo single de indie pop en español que habla de recuperar la identidad después del daño. La canción se sitúa en ese punto en el que una persona deja de rechazar su pasado y empieza a mirar sus raíces, su camino y su propia historia desde un lugar más sereno.

El dúo formado por Iker y Ayla vuelve a trabajar sobre una emoción concreta, pero reconocible: la necesidad de reconstruirse cuando otros han intentado aprovechar la vulnerabilidad para sembrar rechazo, duda o desconexión con uno mismo.

La vulnerabilidad no siempre te rompe; también puede enseñarte a reconocerte mejor.

Musicalmente, “Ovejas y lobos” mantiene la línea que Gavarnie viene desarrollando desde su nacimiento en marzo de 2026: pop alternativo enérgico, guitarras, sintetizadores, bases potentes y estribillos pensados para crecer en directo. La voz de Ayla vuelve a ocupar el centro emocional del tema, aportando una identidad clara y reconocible.

La canción habla de templanza, conciencia, aprendizaje y crecimiento, pero lo hace desde una energía luminosa, sin caer en la solemnidad. El estribillo convierte la herida en afirmación y refuerza esa idea de mirar atrás sin miedo, no para quedarse ahí, sino para entender mejor quién eres.

Con tres singles publicados en apenas unos meses y una hoja de ruta basada en nuevos lanzamientos cada seis semanas durante 2026, Gavarnie sigue consolidando una propuesta cada vez más definida dentro del indie pop nacional.

“Ovejas y lobos” confirma esa dirección: canciones emocionales, producción actual y una ambición clara de conectar tanto desde lo íntimo como desde el escenario.


Völkslieder: vulnerabilidad, denuncia y catarsis pesada en “Under the Open Sky”

Völkslieder presenta “Under the Open Sky”, un single de cinematic post-hardcore y alternative core que combina electrónica atmosférica, voces limpias y guitarras de gran impacto para construir una canción marcada por el contraste.

El tema avanza desde versos íntimos y contenidos hacia un estribillo masivo, melódico y catártico, donde la fragilidad inicial se transforma en una descarga de peso emocional. Hay una tensión clara entre vulnerabilidad y agresividad, entre el detalle electrónico y el golpe físico de las guitarras.

La rabia pesa más cuando no busca evasión, sino memoria.

La canción aborda una realidad dura: trabajadores migrantes africanos reclutados con promesas de empleos civiles y posteriormente arrastrados hacia la guerra en Ucrania tras ser despojados de sus documentos. Völkslieder convierte esa historia en sonido, no desde el escapismo, sino desde una voluntad documental y emocional.

El proyecto, nacido en Múnich, funciona sin formación fija ni mitología de banda. Cada canción incorpora voces y músicos invitados como testigos de una historia concreta, manteniendo un enfoque colaborativo y sin ánimo de lucro.

“Under the Open Sky” se sitúa en una línea cercana a nombres como Bad Omens, Caskets o Dayseeker, pero con una intención propia: usar el rock pesado contemporáneo como vehículo de denuncia, duelo y tensión humana.

Una canción afilada, cinematográfica y emocionalmente intensa, donde el cielo abierto no aparece como símbolo de libertad, sino como el lugar donde quedan expuestas las consecuencias de una mentira.


Jason Michael Moore convierte la alienación en un viaje extraño en A Homecoming to No One

Jason Michael Moore presenta A Homecoming to No One, un debut en largo que funciona como diario de aislamiento, extrañeza y búsqueda de pertenencia. El disco se mueve en un territorio donde la alienación personal se cruza con paisajes distópicos, rarezas sonoras y una mirada torcida hacia la cultura de consumo.

La propuesta no se queda en un solo molde. Moore atraviesa sonidos que van del psych rock pesado al punk más sucio, pasando por momentos acústicos crudos y ritmos con un pulso casi funk. Esa mezcla de texturas convierte el álbum en una experiencia imprevisible, como si cada canción abriera una puerta distinta dentro del mismo laberinto.

Hay discos que no buscan regresar a casa, sino explicar por qué esa casa ya no existe.

En A Homecoming to No One, los beats hipnóticos y las guitarras afiladas chocan con una tensión constante, construyendo un clima donde lo íntimo y lo extraño conviven sin pedir permiso. Temas como “Shade of Gray”, “Estranged”, “Counting Stars” o “Eye of the Storm” refuerzan esa sensación de viaje hacia un espacio indefinido, lejos de cualquier zona cómoda.

Vocalista y multiinstrumentista, Moore plantea sus canciones como memorias musicales de un artista en crisis, observador excéntrico de la condición humana y de sus propias fracturas existenciales. Su recorrido de más de dos décadas, con música presente en series como Shameless, 24 o The Originals, añade oficio a una propuesta que no renuncia al riesgo.

Además de su trabajo en solitario, Jason Michael Moore es miembro fundador de Magna Zero, banda psicodélica de Los Ángeles. Pero en este debut firma algo más personal: un álbum áspero, expansivo y lleno de grietas, donde la rareza no es un adorno, sino el lugar desde el que empieza todo.


Pornscars: punk sucio, paranoia y verdad incómoda en Victimless Crimes…

Pornscars no hacen música bonita. Hacen música honesta, incómoda y sin barniz. La banda berlinesa presenta Victimless Crimes…, un álbum que se mueve entre el punk, el hardcore y el garage con una crudeza que suena más a pérdida de control que a estrategia.

Ellos mismos definen su sonido como Murder Garage Punk Rock, y la etiqueta encaja: guitarras ásperas, energía frontal, tensión constante y cero interés por agradar. Todo en Pornscars parece empujar hacia el límite, como si cada canción estuviera escrita desde ese punto en el que la calma ya se ha roto.

Hay discos que no buscan gustar: buscan arrancarte la comodidad de encima.

En lo lírico, Victimless Crimes… apunta hacia lo que hierve bajo la superficie: paranoia, violencia, percepción deformada y esa distancia sorprendentemente corta que separa al individuo civilizado de la masa agresiva. El título funciona como declaración: no existen actos sin consecuencias, aunque alguien intente convencerse de lo contrario.

La edición llega a través de Smith & Miller Records, con distribución de Cargo Records / 375 Media GmbH, en formato vinilo de 12 pulgadas, 180 gramos, marmoleado en verde y limitado a 300 copias numeradas a mano.

Con temas como “Kiss Me Quick”, “Phantom Limbs”, “Hate Mail”, “On Maple Street”, “Bomb Threat” o “Teenage Babylon”, Pornscars construyen un álbum ruidoso, directo y deliberadamente feo para tiempos igualmente feos.

Victimless Crimes… no ofrece respuestas ni consuelo. Te mete la cabeza bajo el agua y espera a ver cuánto tardas en dejar de fingir que todo está bien.


Juno Temple: guitarras densas, lluvia y melancolía eléctrica en Candy

Juno Temple es el proyecto en solitario de Guy Gatbois, guitarrista y cantante con una larga trayectoria ligada al grunge, el rock alternativo y las guitarras cargadas de sombra. Tras años al frente de Bosworth y su paso por Dirty Airlines, el músico regresó a la actividad creativa con una nueva identidad sonora marcada por la introspección, la distorsión y una sensibilidad profundamente melancólica.

Su nuevo trabajo, Candy, nace después del EP Luna y vuelve a apoyarse en la colaboración con Martyn Stary, además de sumar a Michael Skořepa en el proceso creativo. El resultado son canciones que se mueven entre el shoegaze, el post-grunge y una forma de rock emocional que no busca pulir la herida, sino dejarla respirar entre capas de guitarra.

Hay canciones que no curan la tristeza: la convierten en una pared de sonido.

“Swimming in the Rain” abre un territorio más atmosférico, con muros de guitarra masivos y pasajes íntimos que parecen flotar entre la lluvia, el deseo y las pequeñas mentiras que sobreviven dentro de una relación. En cambio, “In My Creepy Dreams” se adentra en un imaginario más oscuro, cercano al burnout post-grunge, con una tensión que remite a bajos pesados, coros emocionales y una sensación de desvelo permanente.

La fuerza de Juno Temple está en esa mezcla de crudeza y fragilidad. Sus canciones suenan densas, pero no cerradas; oscuras, pero no vacías. Hay memoria, cansancio, deseo y una belleza áspera que aparece justo cuando la distorsión parece a punto de tragarlo todo.

Candy confirma a Juno Temple como un proyecto que entiende el rock desde el clima emocional: guitarras como refugio, melodías como cicatriz y una forma de mirar hacia dentro sin suavizar lo que duele.


1+1+1 se mueve entre ruido, niebla y melodía en “Sunameri”

1+1+1 presenta “Sunameri”, un nuevo single que se desliza entre el rock alternativo, el indie y esa herencia noventera donde el ruido no tapa la emoción, sino que la empuja hacia un lugar más difuso.

El proyecto en solitario nacido en Tokio construye una canción marcada por guitarras flotantes, voces crudas y fragmentos de lenguaje que aparecen y desaparecen como imágenes incompletas. “Sunameri” no parece buscar respuestas cerradas, sino dejar impresiones: sensaciones que se quedan suspendidas entre la realidad y el sueño.

Hay canciones que no avanzan en línea recta: flotan, se rompen y vuelven a recomponerse dentro de la niebla.

Musicalmente, el tema conecta con el rock alternativo de los 90, el grunge y una sensibilidad indie donde la tensión y la liberación conviven de forma natural. Las guitarras generan una atmósfera borrosa, mientras la voz mantiene una crudeza que evita que la canción pierda cuerpo.

“Sunameri” funciona como un viaje breve pero envolvente, construido desde el contraste entre melodía y distorsión. Bajo su superficie nada permanece quieto: todo vibra, se desplaza y se transforma.

Con este single, 1+1+1 refuerza una identidad marcada por el ruido emocional, la textura y una forma de escribir canciones que no necesitan explicarlo todo para dejar huella.


Superlaser sonríe al golpe en Sonreímos como idiotas con Locura, su primer adelanto

Superlaser presenta Sonreímos como idiotas, su álbum debut, una colección de canciones que se mueve entre el rock alternativo y el power pop para hablar de altibajos, desgaste y persistencia sin perder el pulso vital.

El disco parte de una idea tan sencilla como potente: no todas las sonrisas significan lo mismo. A veces nacen de la felicidad, pero también pueden aparecer desde la incomodidad, la tristeza, la resignación o la pura necesidad de seguir adelante cuando todo aprieta.

Sonreír no siempre significa estar bien; a veces significa que todavía no te has rendido.

Desde ahí, Superlaser construye un álbum atravesado por la resiliencia, pero lejos del mensaje fácil. La banda habla de aprender a recibir golpes, sacudirse el polvo y continuar haciendo camino, también dentro de una escena musical marcada por dudas, críticas, modas y la búsqueda constante de un sonido propio.

Canciones como “Locura” refuerzan ese imaginario de contradicción emocional, donde la intensidad convive con la melodía y el desgaste no elimina las ganas de seguir avanzando. En ese equilibrio entre vulnerabilidad y resistencia aparece buena parte de la identidad del disco.

Musicalmente, Sonreímos como idiotas combina intensidad, melodía y una energía reconocible, con canciones que no esconden sus contradicciones emocionales. Hay vulnerabilidad, pero también resistencia; hay cansancio, pero también una voluntad clara de mantenerse en pie.

Con este debut, Superlaser firma un trabajo honesto y directo, de esos que entienden que crecer también implica encajar, caer y seguir tocando. Un disco sobre sonreír cuando duele, no por ingenuidad, sino por pura supervivencia.


Kirill Shcherbakov reinterpreta la melancolía sintética de “Fade to Grey”

Kirill Shcherbakov presenta su versión de “Fade to Grey”, una canción que entiende no solo como un clásico, sino como una pieza capaz de seguir sonando futurista más de cuatro décadas después de su publicación original.

Lejos de plantear una recreación literal, el artista se acerca al tema desde una mirada personal. Su versión busca explorar aquello que siempre ha hecho especial a la canción: la belleza fría, la distancia emocional y una nostalgia que parece suspendida en el tiempo.

La melancolía también puede ser tecnología emocional cuando sigue brillando después de tantos años.

“Fade to Grey” funciona aquí como homenaje y reinterpretación. Shcherbakov respeta la atmósfera del original, pero la lleva hacia su propio lenguaje sonoro, evitando la copia y buscando una lectura más íntima.

El resultado apunta a una versión construida desde la admiración, pero también desde la necesidad de dialogar con una canción que ha marcado su forma de entender el synth-pop. Una pieza sobre memoria, elegancia y permanencia, donde el pasado no se imita: se transforma.




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