Blog

Sarajevo ’84: “Queríamos guitarras con toda la ‘zurra’ del mundo”

Diez canciones, guitarras con “zurra” y un pulso que no se despega de la batería: The After Party se construye como un disco de rock en inglés pensado para sudarse tanto como para bailarse. Con Carlos Hernández Nombela de nuevo al mando, la banda llega al estudio con las estructuras claras y sale con arreglos y detalles que empujan las canciones un paso más allá. Irlanda asoma en símbolos y frases, el tracklist se ordena por intuición emocional y el directo —“cardio”— se diseña con respiros estratégicos para rematar siempre arriba.

Publicado

en

El álbum reúne diez temas de rock en inglés con pulso bailable. ¿Cómo equilibrasteis energía de guitarras y groove rítmico sin perder claridad en la mezcla?

Desde el principio tuvimos muy claro que todo tenía que ir muy pegado a la batería. Independientemente de que hubiese guitarras potentes o grooves muy marcados, queríamos que el eje rítmico sostuviera todo para que el sonido fuese claro y directo.

Hay canciones más bailables, como Up Till The End, y otras mucho más punk, como Arrivederci, donde las baterías van muy rápidas y la energía es más cruda. Aun así, el objetivo siempre fue que todo se entendiera bien, que no se perdiera definición. Ahí el trabajo conjunto entre la banda y Carlos fue clave, llegar a un equilibrio donde la energía no se coma la claridad, pero tampoco “edulcorar” demasiado el sonido por dejarlo extremadamente limpio.

Volvéis a trabajar con Carlos Hernández Nombela tras Da Club. ¿Qué buscabais esta vez en producción y qué cambió respecto a aquella primera experiencia?

Sí, esta es nuestra segunda vez trabajando con Carlos Hernández después de Da Club, y la decisión fue bastante natural. Por un lado, porque somos muy fans del sonido que saca a muchas bandas que seguimos, y que han pasado por sus manos, y por otro, porque quedamos muy satisfechos con el resultado del primer LP.

Esta vez llegábamos al estudio con los temas más trabajados. Las estructuras estaban mucho más claras y, de hecho, el propio Carlos nos comentó durante la grabación que había tenido que intervenir mucho menos en ese aspecto. Aun así, como siempre, hizo magia. Nos aportó ideas de producción y arreglos que nosotros no teníamos del todo claros y que acabaron dando forma definitiva a las canciones. Ese sonido de guitarras con toda la “zurra” del mundo, y pequeños detalles que quizá no nos llevaban a ningún sitio hasta que él los encauzaba, son parte de lo que buscábamos. Carlos entiende nuestras canciones y las lleva un paso más allá. El resultado final nos encantó.

Singles como “L.O.V.E.M.E.”, “City Lights”, “Mr Misfit” o “Up Till The End” encuentran ahora su sitio en el álbum. ¿Qué criterio seguisteis para secuenciarlos dentro del relato del disco?

Habíamos publicado varios singles antes de la salida del álbum y, en un primer momento, nos planteamos si tenía sentido incluirlos todos en un LP. Pero conforme The After Party fue tomando forma, nos dimos cuenta de que, tanto a nivel sonoro como emocional, encajaban perfectamente dentro del conjunto.

El criterio principal para secuenciarlos fue sensitivo. Buscábamos que el disco tuviera un equilibrio constante, tanto en ritmos como en carga emocional, que hubiese subidas y bajadas, que no se concentraran los temas más cañeros en una parte del disco.  

También teníamos muy claro que el álbum debía arrancar con Are You Lonely?. Nos encanta su riff y creíamos que tenía el punch perfecto para abrir el disco y situar al oyente desde el primer momento en el universo del álbum.

Como focus track, “Celtic Cross” narra un encuentro en Galway. ¿Cómo nació la imagen del regalo de la cruz celta y qué tensión queríais captar entre amistad y atracción?

Aprovechamos que nos haces esta pregunta, para comentar que en este disco aparece varias veces una referencia bastante clara a la cultura irlandesa, y es que algunos de nosotros somos unos enamorados de Irlanda. Luz y Andrés han pasado temporadas allí, y esa experiencia está presente de alguna manera en el del álbum. Por ejemplo aparecen expresiones irlandesas como “The Craic” en Up Till The End, los acantilados de Moher indirectamente en el título de The Cliff o en Celtic Cross la cruz celta que es todo un símbolo del país.

Centrándonos en la canción, esta nace a partir de una melodía y una letra que trajo Andrés, que desde el primer momento nos atrapó. Habla de un encuentro en Galway entre dos personas que han quedado varias veces, en distintos puntos de la ciudad, entre ellos en el mítico pub Róisín Dubh, el cual aparece en la letra de la canción. Nos interesaba esa sensación de no saber exactamente qué relación existe entre ellas.

El regalo que hace una de las personas a la otra, en forma de cruz celta, funciona como un elemento ambiguo, algo que puede interpretarse de muchas maneras y que genera confusión en quien lo recibe. Queríamos reflejar esa tensión tan humana entre amistad y atracción, ese momento en el que no sabes muy bien en qué punto estás, ni qué significa realmente lo que está ocurriendo.

Citáis influencias que van de Arctic Monkeys a Bloc Party, con la irreverencia de Wet Leg. ¿Qué decisiones concretas (tempos, patrones de batería, tratamientos de voz) materializan esas referencias?

Cuando hablamos de referencias no pretendemos decir que el disco suene exactamente a esas bandas. Más bien son puntos de partida o referentes que sentimos cercanos. Las canciones han salido de forma bastante natural, sin sentarnos a pensar conscientemente en qué patrones debíamos seguir para sonar a una banda u otra. Aun así, entendemos que quien escuche el disco pueda encontrar conexiones con bandas de la escena rock inglesa. Son decisiones que no nacen de la imitación directa, sino de cómo nos sale componer y de las músicas que llevamos escuchando años. Si esas referencias aparecen, es de manera orgánica, y nos alegra mucho cuando la gente nos relaciona con estas bandas, es todo un honor.

“Buscábamos equilibrio entre ritmos y carga emocional” —Sarajevo ’84

La portada de Rosa Olagüe —ese perro “de after”— apunta a un imaginario nocturno. ¿Qué indicaciones disteis para el artwork y cómo dialoga con las letras y el sonido?

Rosa Olagüe es una diseñadora con la que ya habíamos colaborado anteriormente en varias portadas de singles y de la que nos quedamos completamente enamorados. Teníamos muy claro que queríamos contar con ella también para la portada del álbum. Sus trabajos tienen un toque punk, muy fresco, y creemos que el hecho de que sea una artista joven se refleja claramente en sus ilustraciones.

En realidad no le dimos indicaciones concretas a nivel visual. Simplemente le contamos que el disco se llamaría The After Party y le enviamos las diez canciones para que las escuchara con calma. A partir de ahí, ella nos propuso esa imagen del perro desaliñado que sigue de After, en lugar de terminar la fiesta que se ha pegado.

La propuesta nos encantó desde el primer momento. Ese perro tiene algo desenfadado, divertido y al mismo tiempo nocturno, que encajaba perfectamente con el espíritu del disco. De hecho, fue la primera idea que nos presentó y no cambiamos absolutamente nada.

Habéis compartido escenario con Sexy Zebras, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba o Dr. Explosión. ¿Qué conversaciones musicales se abren ahí y qué os habéis llevado a vuestro proceso?

Para una banda emergente como la nuestra, es una auténtica pasada poder compartir escenario con grupos que son un referente y que hemos escuchado mucho. Llegar a un festival y verte en el mismo cartel con estas bandas, es algo muy especial.

Guardamos un recuerdo especialmente bueno de Sexy Zebras, con quienes hemos coincidido en un par de ocasiones. Las conversaciones fueron muy amenas, son gente muy cercana y divertida. No ha habido, al menos por ahora, ninguna propuesta de colaboración ni nada parecido, y tampoco creemos que estemos aún en ese punto.

Pero sí que nos llevamos algo muy importante, la manera en la que exponen su trabajo en directo, cómo conectan con el público y cómo entienden el escenario. Aprender eso de bandas con tanta experiencia es un lujo.

Publicáis también en vinilo. ¿Considerasteis el formato al masterizar (rangos dinámicos, orden de caras) y qué esperáis de la escucha en físico?

En cuanto a rangos dinámicos, la verdad es que no nos planteamos nada específico pensando en el vinilo. Donde sí pusimos especial atención fue en el orden de las caras. Teníamos bastante claro que tanto la cara A como la cara B debían terminar con una canción más tranquila.

La cara A cierra con Night Driving, que va a un medio tempo, y la cara B con Say Goodbye, que además, por título y concepto, tenía todo el sentido como despedida final del disco.

Respecto a la escucha en físico, esperamos sobre todo que la gente lo valore. Sacar un vinilo hoy en día es algo muy especial, por un lado tiene algo de romanticismo, teniendo en cuenta en la era digital en la que vivimos, y por otro el coste que supone a cualquier banda sacarlo. Valoramos muchísimo a quienes se acercan a nuestra mesa de merch en los conciertos y lo compran, y a quienes lo hacen en los puntos de venta.

Venís de Granada y os movéis en la “nueva escena” nacional. ¿Con qué circuitos y bandas sentís que estáis conversando ahora mismo y qué os lleváis de esa comunidad?

Principalmente nos movemos dentro del circuito local y autonómico, que al final es lo más natural. Hay varias bandas con las que hemos compartido escenario y con las que sentimos una conexión especial.

Por ejemplo, nuestras amigas malagueñas de Break The Senses, los sevillanos The Surroyal o los cordobeses Lady Coulson. Curiosamente todas cantan en inglés y, aunque cada una tiene su propio sonido, nos movemos dentro de un espectro similar.

De hecho, ya hemos colaborado organizando una pequeña gira conjunta con The Surroyal y Lady Coulson, donde cada banda se encargaba de montar un mini-festival en su ciudad e invitar al resto. La experiencia fue muy positiva y la repercusión nos dejó muy contentos. Ojalá podamos seguir creciendo juntos y repitiendo este tipo de iniciativas.

“Ahora mismo estamos totalmente centrados en la gira”—Sarajevo ’84

Definís el directo como “cardio”. ¿Cómo diseñáis bpm, transiciones y setlist para sostener la energía y dejar respirar al público?

Nuestras canciones ya de por sí tienen bpm bastante altos, algo que se nota claramente cuando escuchas el disco. En directo intentamos ser conscientes de eso y estructurar el setlist para que cada cierto número de canciones haya un pequeño respiro.

No solo pensamos en el público, también en nosotros mismos, ya que en un concierto largo, de una hora o más, sería imposible mantenerlo todo al máximo de intensidad. Eso sí, para la parte final del bolo siempre reservamos lo más cañero, para cerrar el concierto bien arriba.

Mirando a corto plazo: ¿qué planes tenéis para continuar el universo de The After Party (nuevos vídeos, remixes, colaboraciones o ediciones especiales)?

Ahora mismo estamos totalmente centrados en la gira, que ya de por sí nos ocupa muchísimo tiempo, especialmente teniendo en cuenta que somos una banda emergente y que tenemos que compaginarlo con nuestros trabajos.

Sí que nos planteamos la posibilidad de sacar algún vídeo nuevo de alguno de los singles que aún no lo tienen. En cuanto a remixes o colaboraciones, no es algo que hayamos contemplado por ahora, aunque nos parecería increíble.

Con las ediciones especiales nos pasa algo parecido, no hemos pensado en una nueva tirada de vinilos con temas extra, pero quién sabe… lo mismo en los próximos meses sorprendemos con algo en esa línea.

También podría interesarte…

Trending

Salir de la versión móvil