Ese día que Supersubmarina cambió mi vida

Cuando descubrí a Supersubmarina atravesaba uno de los momentos más difíciles de mi vida. La crisis económica me había arrancado las ganas de seguir adelante y mi conciencia vagaba entre sombras. Me pasaba todo el día escribiendo, absorto en mi mundo, ajeno de la realidad que me destrozaba a cada segundo. En ese momento la MTV abría su canal en abierto en la TDT y ponían bloques musicales mientras estaban en pruebas, sobre todo recuerdo a Lory Meyers con “mi realidad” y a Supersubmarina con XXI, aquella canción que hablaba de sublevarse contra lo establecido, del progreso, de salir a delante, de luchar.

 

Poco después ese disco formaba parte de mi banda sonora habitual, no había canción que no me transmitiese un sentimiento, una emoción. Recuerdo que fue el único concierto que vi aquel año, por poco más de ocho euros en el Garaje Beat Club

El tiempo pasó y la luz se atisbaba a lo lejos, Supersubmarina acababa de lanzar Santa Cruz. Yo soy esa clase de ser vivo que cuando se ha maravillado tanto por un álbum debut baja sus expectativas con el segundo… que iluso fui. Santa Cruz era más fuerte, impetuoso, maduro, enérgico… otra maravilla sonora que me acompañaba mientras luchaba por alcanzar mis metas.

Sentía que todo marchaba, que paso a paso las piezas de ese puzle oscuro cobraban luz y por fin encajaban, soplaba el viento de cara. Volví a verlos en varias ocasiones, en el Victor Villegas, en el SOS 4.8 y ya tenía las entradas para el LemonPop. Pero ocurrió el accidente.

Juro que estuve más de una semana de duelo, siguiendo las redes sociales por si había alguna noticia sobre ellos. Me sentí devastado, puedo decir que hasta depresivo. Sentía que el destino me había jugado un revés, como si yo fuese quien iba en esa furgoneta, Todo se apagó.

Poco a poco fueron notificando la recuperación de los componentes, pero ni una noticia de del estado de Jóse “chino”. Pero no perdí la esperanza, y más que nunca volví a escuchar su música. Es tanta la fascinación y respeto que siento hacia su música, me han marcado tanto en tan buenos y malos momentos que me tatué las siglas en brazo para no olvidar que siempre nos quedará el mañana:

 

Y entonces apareció esta foto:

https://twitter.com/Supersubmarina/status/888102572573196289

Me sentí como un niño en la mañana de navidad. Todos vuelven a estar juntos para celebrar la vida… y yo con ellos. No importa que ya vuelvan a tocar en un escenario, nos han enseñado a que se puede luchar, a que no hay que dejar de creer. Tengo la sensación de que llegan nuevos tiempos, las nubes se esfuman para dejar pasar la luz.

Por fin vamos a sentir el viento de cara.

 

Totana,1984. Crecí entre los discos de Los Pecos de mi madre y los casetes de Formula V de mi padre. Soy técnico de Marketing enfocado al grafico, a la creación de contenido y al diseño. Tengo los oídos bien entrenados a base de Rap, Rock, shogaze o Metal, paso del indie a la copla, o del Trash a la clásica... no me importa el género siempre que la canción merezca la pena. Mi otro yo es escritor, y ha publicado dos novelas “La luna roja de Siberia" y “Omega, el Ángel caótico”. Amante de la peor ciencia ficción y la serie Z. Coleccionista de vinilos compulsivo, desde Nino Bravo a Marilyn Manson, para mi madre: soy un caso perdio.

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