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Mundo Vinilo

Gallopedro – Las delicias de colgarse y oscilar: Murcia mira a Reino Unido sin pedir permiso

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Gallopedro es una de esas bandas a las que Murcia debe parte de esa esencia britpop ya arraigada en la capital. Con claras referencias a The Beatles o Paul Weller, construyen un sonido con ADN “made in Britain”, pero sin perder identidad propia.

“Murcia ya no imita sonidos: empieza a construirlos.”

Formados en 2024 por Antonio Viwe, Víctor Martínez y Miguel Navarro, y con pasado en proyectos como Bigote Chino, Diecinueve o Los Últimos Bañistas, el grupo debuta con “Las delicias de colgarse y oscilar”, un vinilo de 10” que juega en otra liga: corto, directo y sin relleno.


Pop con nervio, garage y psicodelia sin nostalgia impostada

El disco se mueve dentro del pop, pero no en su versión cómoda. Aquí hay guitarras que aprietan, estructuras que evitan lo evidente y una producción que mantiene ese equilibrio entre lo crudo y lo cuidado.

Las referencias están claras —del beat británico al garage más clásico—, pero Gallopedro no vive de eso.

“Aquí no hay homenaje: hay intención.”

Lo interesante es cómo todo termina sonando a ellos. Hay un juego constante entre lo luminoso y una melancolía de fondo que atraviesa el disco sin hacerlo pesado.


Las Canciones

  • Las delicias de colgarse y oscilar
    Arranque luminoso que marca el tono del EP desde el primer segundo. La influencia psicodélica de The Beatles es evidente, pero no pesa: funciona como base sobre la que construyen una sensación de nostalgia inmediata.
  • Momias de animales
    Aquí el discurso se ensucia. Menos luminosa, más incómoda, con ese aire de pelea entre mods y rockers. Tiene actitud, mala leche contenida y un punto extraño que la hace destacar.
  • Si te quedas cuando estalle el Sol
    Entrada directa, sin rodeos. El garage toma el control y empuja el tema hacia adelante sin concesiones. Probablemente el corte más inmediato del disco.
  • Sidra y torneo medieval
    Donde el grupo se abre más. Más psicodelia, más desarrollo, más sensación de ascenso. Se alejan de la estructura directa sin perder el control.
  • Champán en Trafalgar
    La revisión de “Rain” no se queda en el guiño. La reinterpretan con elegancia y acierto. Tiene algo de clásico de 7 pulgadas, de los que funcionan en cualquier sesión mod.
  • Vacaciones en Sicilia
    Cierre más narrativo. Baja revoluciones sin perder interés. No busca el impacto final, sino dejar poso.

Un vinilo de 10” que tiene sentido

“Formato corto, ideas claras: este vinilo no necesita más.”

Aquí el formato no es decorativo. El 10” funciona porque el disco también lo hace así: compacto, sin relleno y pensado para escucharse entero.

Es de esos trabajos que ganan cuando lo escuchas como fue planteado: cara A, cara B y poco más.


Lo que funciona y lo que no

Gallopedro acierta en lo complicado: tener identidad desde el primer disco. No suenan a copia, aunque las referencias estén claras.

“No todo golpea igual, pero todo apunta en la misma dirección.”

Hay cierta irregularidad en el impacto. Algunos temas funcionan más por atmósfera que por pegada, pero el conjunto no se cae. Merece la pena.


Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”