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Los 10 batacazos más sonados de España en Eurovisión

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La participación de España en Eurovisión es siempre un motivo para sacar pecho de nuestra cultura y de concretamente nuestra música, pero a veces también (incomprensiblemente) es motivo de sorna por la posición final en el ranking de puntos… aunque siempre recurrimos a justificar los datos con estrategias geopolíticas, no cabe duda que algunas de ellas fueron auténticos truñazos.

  1. 2017 – 26º lugar (último lugar): Manel Navarro con «Do it for your lover».

2. 1983 – 20º lugar (penúltimo lugar): Remedios Amaya con «¿Quién maneja mi barca?».

3. 1999 – 23º lugar: Lydia con «No quiero escuchar».

4. 2013 – 25º lugar: ESDM con «Contigo hasta el final»

5. 2018 – 23º lugar: Amaia y Alfred con «Tu canción».

6. 2019 – 22º lugar: Miki con «La venda».

7. 1987 – 19º lugar: Patricia Kraus con «No estás solo».

8. 2011 – 23º lugar: Lucía Pérez con «Que me quiten lo bailao».

9. 2007 – 20º lugar: D’Nash con «I love you mi vida».

10. 2005 – 21º lugar: Son de Sol con «Brujería».

Es importante tener en cuenta que la posición en el ranking no siempre refleja la calidad de la canción, ya que puede haber muchos factores que influyan en la votación, como la estrategia de votación de los países vecinos o las preferencias culturales. Sin embargo, estas son las posiciones que ocuparon las canciones mencionadas en sus respectivas ediciones del concurso.

Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”