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Recomendaciones musicales semana 23 (2026)

Esta semana ponemos el foco en una selección de artistas que merece ser escuchada con atención. Proyectos que llegan con personalidad, criterio y una forma muy clara de entender la música.

Aquí no hay fórmulas vacías ni intentos de encajar en lo que ya funciona. Hay canciones con intención, discursos propios y una búsqueda artística que se nota en cada detalle. Algunos sorprenden por su sonido, otros por la manera de contar, y otros por esa capacidad difícil de explicar: la de quedarse contigo después de la primera escucha.

Son propuestas que avanzan sin miedo, mezclando influencias, rompiendo moldes y defendiendo una identidad reconocible. Artistas que no están aquí para rellenar listas, sino para abrir camino.

Si te apetece descubrir música con carácter, sensibilidad y algo real que decir, esta selección es un buen punto de partida.
Cada uno destaca por un lenguaje artístico bien definido, capaz de combinar técnica, riesgo creativo y una visión clara de hacia dónde quiere llevar su obra. Sus proyectos no se limitan a seguir tendencias; las cuestionan, las reinterpretan y, en algunos casos, las superan.

Hay innovación en la forma, profundidad en el contenido y una energía que se percibe desde el primer contacto con su trabajo. Son creadores que no buscan agradar a todos, sino generar impacto, provocar emoción y dejar huella. Si buscas talento auténtico y propuestas que realmente te muevan, este es el momento de descubrirlos.

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DELACUEVA y Nena Daconte celebran la libertad de bailar sin miedo en “Así bailaban los muertos”

DELACUEVA sigue ampliando el universo de No Me Llames Artista con una edición deluxe que no funciona como simple añadido, sino como una relectura emocional de algunas de sus canciones. En esta nueva entrega, “Así bailaban los muertos” suma la voz de Nena Daconte para abrir el tema hacia un territorio más luminoso, melódico y generacional.

Pese a lo que podría sugerir su título, la canción no habla desde lo fúnebre. Todo lo contrario. Parte de una imagen tan sencilla como poderosa: los muertos bailan libres porque ya no tienen que rendir cuentas ante nadie. Desde ahí, DELACUEVA construye una canción sobre dejar de vivir pendiente del juicio ajeno, soltar la coraza y recuperar una alegría menos condicionada por la mirada de los demás.

Bailar sin pedir permiso también puede ser una forma de estar más vivo.

La entrada de Mai Meneses encaja de manera natural con el fondo del tema. Su voz aporta una capa de sensibilidad reconocible dentro del pop español, pero no aparece como un simple recurso nostálgico. Amplifica el sentido de la canción y la acerca a un espacio más compartido, conectando la escritura de DELACUEVA con una voz que forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones.

Musicalmente, “Así bailaban los muertos” muestra una faceta especialmente cálida del músico zaragozano. Las guitarras acústicas, las doce cuerdas, las mandolinas y los arreglos orquestales construyen una textura amplia, luminosa y con cierto aire clásico. Hay ecos que pueden recordar a Peter Gabriel, Tom Petty, The 1975 o Coldplay, pero siempre filtrados por el lenguaje propio de DELACUEVA.

El videoclip, dirigido por Vanilla Bloom, acompaña esa idea desde una puesta en escena sobria y simbólica. Rodado en blanco y negro en el hotel Avenida de Zaragoza, muestra a DELACUEVA y Nena Daconte cantando y bailando junto a la banda, con la ciudad de fondo como recordatorio de todo lo que sigue ocurriendo alrededor.


Scared Little Toaster: fuzz, absurdo y electricidad en Scared of the Manual
Scared Little Toaster convierten la limitación en identidad.

El dúo de Londres/Norfolk regresa al contenedor reconvertido en estudio donde nació el proyecto, General Waste Studio, para interpretar íntegro su EP debut Scared of the Manual. El formato no es secundario: esta sesión en directo busca capturar la intensidad, el peso y el absurdo de sus conciertos desde una estética casi perdida, como una grabación VHS encontrada en mitad de ninguna parte.

El caos también puede tener precisión cuando nace de dos músicos tocando al límite.

Las cuatro piezas —“Vibra”, “Fauve”, “No Decaf” y “Nudibranch”— funcionan como pequeñas sacudidas de energía rara. No hay guitarras que rellenen el espacio ni capas pensadas para embellecer. Todo recae en el choque entre bajo, batería, efectos y actitud.

La imagen del presskit refuerza muy bien esa personalidad: una puesta en escena casera, extraña, con estética de manual defectuoso y humor visual de baja fidelidad. Scared Little Toaster no intentan parecer solemnes. Prefieren sonar pesados, imprevisibles y ligeramente absurdos.

Scared of the Manual no busca limpieza ni comodidad. Busca fricción. Y en esa mezcla de crudeza, rareza y descarga física encuentra su sitio.


James Tonic: dream pop con sombras reales en Safety II

Safety II continúa la trilogía dream pop de James Tonic y amplía el universo iniciado con Safety, su trabajo de 2025. Este segundo capítulo no se limita a repetir una fórmula: lleva el relato hacia un terreno más oscuro, donde las texturas soñadoras conviven con historias más ásperas y emocionales.

El álbum reúne nueve canciones que mezclan bases luminosas con narrativas de fondo más sombrío. Hay baterías en directo, sintetizadores de aire clásico y una producción que busca recuperar cierta sensación orgánica, alejándose de la frialdad excesivamente pulida de buena parte del pop actual.

La belleza también puede tener bordes afilados cuando nace de una historia incómoda.

El contexto visual del presskit refuerza esa dualidad: una imagen nocturna, casi cinematográfica, con James Tonic envuelto en una estética oscura que contrasta con la ligereza aparente del dream pop. Esa tensión entre luz y sombra parece marcar el carácter del disco.

Tras el recorrido de Safety, las cifras de escucha y la respuesta en directo de su etapa anterior, Safety II se presenta como un paso más ambicioso dentro de su trayectoria. Un álbum que no busca solo sonar agradable, sino construir atmósfera, relato y continuidad dentro de una serie con identidad propia.


Heroine Honey: belleza fugaz y memoria suspendida en “Wildflowers”

Heroine Honey construye “Wildflowers” desde una emoción difícil de retener: la belleza de aquello que ya cambió, pero sigue dejando marca. La banda de Las Vegas presenta un single de rock alternativo atmosférico, con una sensibilidad cinematográfica que se mueve entre la nostalgia, el deseo y la aceptación de lo pasajero.

La canción se apoya en guitarras envolventes, una voz íntima y una narrativa emocional que no busca dramatizar la pérdida, sino observarla con cierta delicadeza. “Wildflowers” habla de conexiones que no permanecen, pero que siguen modificando la forma en que recordamos, sentimos y miramos hacia atrás.

Lo efímero también deja raíces cuando ha sido importante de verdad.

La imagen refuerza muy bien esa atmósfera: tonos cálidos, estética floral, una escena casi teatral y una luz suave que sitúa el tema entre el recuerdo y el sueño. Todo parece pensado para ampliar la sensación de algo bello, cercano, pero imposible de conservar intacto.

Con Chastity al frente, Heroine Honey encuentra un equilibrio interesante entre rock alternativo y textura dream pop. “Wildflowers” no necesita grandes explosiones para impactar; su fuerza está en la manera en que convierte la melancolía en un espacio habitable.

Un tema romántico, brumoso y emocional, que entiende que algunas cosas precisamente son hermosas porque no duran para siempre.


The Silver Bars: detectives, sombras y rock noir en “The Man Who Follows the Man”

The Silver Bars cierran la trilogía de adelantos de Hit the North con “The Man Who Follows the Man”, un single que cambia el foco sin perder nervio. Esta vez, la banda británica se mete de lleno en un imaginario de cine negro, persecuciones discretas, gabardinas, sospechas y preguntas lanzadas en mitad de la noche.

La canción funciona como un homenaje a los detectives privados del Hollywood clásico, con Humphrey Bogart como sombra inevitable. Pero el grupo no lo convierte en simple referencia estética: lo lleva a su terreno, cruzando rock and roll con un pulso casi surf, como si la tensión de una investigación se transformara en ritmo, guitarras y movimiento.

La sospecha también puede tener forma de canción cuando camina con el ritmo adecuado.

“The Man Who Follows the Man” tiene algo de persecución elegante y algo de golpe seco. No busca dramatismo excesivo, sino atmósfera: ese punto entre lo juguetón y lo oscuro que permite a The Silver Bars ampliar su paleta antes del lanzamiento de su debut.

Como tercer y último single antes de Hit the North, previsto para el 3 de julio, el tema refuerza una idea clara: la banda no quiere limitarse al indie rock de fórmula. Prefiere abrir escenas, probar enfoques y dejar que cada canción tenga su propio carácter.

Aquí hay rock, hay cine, hay sombra y hay una energía muy visual. Un cierre de adelantos con personalidad.


Credible Witness: urgencia pop-punk y vida al límite en “Paycheck To Paycheck”

Credible Witness vuelve con “Paycheck To Paycheck”, un single que convierte la presión cotidiana en energía directa. Desde Austin, el proyecto firma una canción de pulso rápido, melodías inmediatas y un estribillo pensado para quedarse después de la primera escucha.

El tema se mueve entre el indie rock y el pop-punk, con una producción ajustada y una instrumentación que no pierde tensión en ningún momento. Todo empuja hacia delante: ritmo, guitarras y una estructura clara que apuesta por impacto sin complicarse en exceso.

Vivir al límite del siguiente sueldo también puede sonar como un grito colectivo.

“Paycheck To Paycheck” funciona porque entiende bien su terreno. No busca una sofisticación forzada, sino una canción compacta, energética y accesible, con ese punto de urgencia que conecta con quien reconoce la sensación de ir siempre un paso por detrás de la vida.

Credible Witness refuerza aquí una identidad basada en canciones directas, bien armadas y con vocación de alcance. Un single ágil, pegadizo y con músculo suficiente para moverse entre playlists de rock alternativo, pop-punk e indie con energía.


Sinaia: músculo, melodía y regreso sin concesiones

Sinaia no han construido su nombre desde la comodidad. Desde su nacimiento en 2012, la banda ha ido perfilando una identidad basada en tres pilares claros: directo contundente, mezcla de influencias pesadas y una forma propia de entender el rock sin compartimentos cerrados.

Su trayectoria habla de una banda curtida. Desde aquel primer disco homónimo de 2014 hasta Presente, Solo Humanos y el EP Huellas, Sinaia han ido tensando una fórmula donde conviven punk, rock, metal y hardcore, siempre con una mirada puesta en el escenario. No es casual que buena parte de su crecimiento haya llegado entre giras, festivales y conciertos compartidos con nombres de peso del panorama estatal.

El directo no perdona artificios: o hay verdad, o la canción se cae.

Tras los cambios de formación de 2025, con David incorporándose a las guitarras e Iñigo a la batería, la banda afronta una nueva etapa sin frenar actividad. Mientras siguen girando, preparan nuevo material que irá viendo la luz a comienzos de 2026.

El sonido que plantean sigue siendo reconocible: rock con pulso punk, filo metálico, riffs marcados, melodía y una energía física que no busca agradar a medias. Puede endurecerse o abrirse hacia momentos más frágiles, pero siempre mantiene esa tensión que define a Sinaia.

La formación actual —Ivo, Javi, Isra, David e Iñigo— encara este regreso con una idea clara: no volver por nostalgia, sino para reafirmar un sonido ya perfilado.

Sinaia no parecen estar tanteando el terreno. Vuelven con la maquinaria en marcha.


Rinoceronte Ganador: distorsión, instinto y gamberrismo en “Femme Fatale”

Rinoceronte Ganador no entra de puntillas. “Femme Fatale” es un golpe de punk garage con guitarras sucias, energía acelerada y una actitud indie gamberra que parece disfrutar precisamente en el descontrol.

El tema forma parte de su primer EP, Who the F** is Winno Rinno*, y condensa bien el imaginario del proyecto: riffs secos, textura arenosa cercana al stoner, capas atmosféricas y una voz cargada de distorsión que puede recordar a cierta desgana magnética a lo Casablancas.

La distorsión también puede ser una forma de instinto cuando la canción no quiere comportarse.

Más que buscar una limpieza excesiva, “Femme Fatale” apuesta por la fricción. Tiene nervio, tiene suciedad y tiene ese punto imprevisible que hace que la propuesta no parezca calculada al milímetro, sino impulsada por una energía bastante animal.

La propia estética del proyecto refuerza esa identidad: rinocerontes, humor absurdo, espíritu salvaje y una mezcla de letras gamberras con otras más simbólicas e introspectivas. Ese contraste puede ser una de sus mejores armas si logran llevarlo con intención.

Rinoceronte Ganador suenan como una banda que no quiere pedir permiso para resultar rara, directa y algo desquiciada. Y “Femme Fatale” funciona porque entiende muy bien ese terreno: rock urgente, actitud punk y una personalidad que no intenta parecer domesticada.


Rockvyn: rock intelectual para una era de vínculos digitales en “Parasocial Metabolism”

Rockvyn plantea su música desde una ambición poco habitual: usar el rock como espacio para pensar el presente sin renunciar a la emoción ni al impacto melódico. Detrás del proyecto está Patrick Schmitt, un compositor que trabaja sobre algunas de las grandes tensiones contemporáneas: dependencia digital, inteligencia artificial, redes sociales, consumo, identidad y relaciones mediadas por la tecnología.

En “Parasocial Metabolism”, esa mirada alcanza uno de sus puntos más interesantes. La canción aborda la intimidad virtual y los vínculos parasociales desde un lenguaje propio, casi inventado para nombrar emociones que el vocabulario cotidiano ya no alcanza a explicar. Términos como Heartillusion, Touchdelusion, Fantasympathy o Warmvoid funcionan como pequeñas grietas poéticas: palabras nuevas para sentimientos demasiado actuales.

La soledad digital no siempre se nota como ausencia; muchas veces llega disfrazada de compañía.

Musicalmente, Rockvyn une energía de rock clásico, sensibilidad moderna y una construcción melódica accesible. No se trata de hacer teoría con guitarras de fondo, sino de integrar letra y música en una misma arquitectura emocional.

“Parasocial Metabolism” habla de deseo, proyección, vacío y necesidad de conexión en un mundo donde cada vez cuesta más distinguir entre presencia real y simulacro afectivo. Su fuerza está precisamente ahí: en convertir una reflexión compleja en una canción que también puede sentirse de forma inmediata.

Rockvyn no se limita a escribir canciones sobre el presente. Intenta construir un lenguaje para entenderlo.


COR: deseo, distorsión y nueva identidad en “Dispuesta”

COR abre una nueva etapa con “Dispuesta”, primer adelanto de su próximo EP y una carta de presentación que afianza su lugar dentro del nuevo pop alternativo en español. Detrás del proyecto está Erik Cornelles, artista barcelonés que entiende la canción como un espacio donde pueden convivir la autoproducción, la sensibilidad melódica y una mirada muy actual sobre el sonido.

El tema se mueve entre el indie rock, la estética lo-fi y ciertas influencias de finales de los noventa y principios de los dosmil. Guitarras, distorsión, texturas caseras y ambición pop construyen una canción generacional, directa y con vocación de crecimiento dentro de la escena alternativa nacional.

El deseo también puede sonar a llamada perdida, ruido urbano y guitarras al borde de romperse.

Lo interesante de “Dispuesta” está también en su enfoque narrativo. COR desplaza su propia voz para escribir desde la mirada de otras personas, construyendo así un retrato indirecto de sí mismo. No se trata solo de contar una historia, sino de usar otras perspectivas para ampliar el universo emocional del proyecto.

La campaña que acompaña el lanzamiento refuerza esa identidad. Un número de teléfono misterioso, fragmentos de la canción disponibles antes del estreno y cartelería urbana repartida por la ciudad convierten el single en algo más que una publicación digital: lo llevan a la calle, al gesto físico, a la curiosidad.

Con influencias que pueden conectar con Pablopablo, Barry B o Guitarricadelafuente, COR no busca copiar una escena, sino situarse dentro de una sensibilidad compartida: canciones íntimas pero con ambición, producción casera pero cuidada, y un sonido que mezcla pop contemporáneo, indie, música urbana y pequeños gestos de cantautor.

“Dispuesta” marca un punto de partida sólido. Una canción con energía, estética clara y una personalidad que empieza a definirse con fuerza.


Velvia: desamor bailable y refugio pop en “Sinónimos”

Velvia presenta “Sinónimos”, una canción de indie pop que convierte el momento posterior a una ruptura en un espacio emocional envolvente. El tema no se sitúa en el golpe inicial del final, sino en lo que viene después: cuando la relación ya ha terminado, pero los sentimientos siguen ahí, desordenados, vivos y difíciles de nombrar.

Con una base mid-tempo y un pulso groovy, “Sinónimos” combina sintetizadores, guitarras con textura y melodías nostálgicas para construir una atmósfera luminosa, pero atravesada por cierta melancolía. Esa contradicción es precisamente lo que le da fuerza: se puede bailar desde la herida, pero sin esconderla.

El desamor también puede convertirse en refugio cuando encuentra una melodía donde quedarse.

El proyecto, afincado en Madrid, trabaja el indie pop desde una sensibilidad contemporánea, mezclando producción cuidada, vocación emocional y una escritura abierta que busca conectar sin limitarse a una lectura única. Hay ecos que pueden dialogar con universos como Dorian, Shinova o Veintiuno, pero Velvia apunta hacia un terreno propio donde la intimidad y el impulso de festival pueden convivir sin fricción.

“Sinónimos” funciona como una canción de contraste: nostalgia y movimiento, fragilidad y ritmo, ruptura y deseo de seguir sintiendo. Un single que no plantea el desamor como final absoluto, sino como una zona extraña donde todavía queda algo que entender, bailar y transformar.


Clouds of Ilias: euforia luminosa con fondo melancólico en “Wonderful Day”

Clouds of Ilias presenta “Wonderful Day”, una canción de indie pop luminosa, directa y pensada para levantar el ánimo desde el primer golpe de sintetizador. El tema combina guitarras enérgicas, texturas synth-pop y un estribillo de vocación claramente coreable, de esos que parecen diseñados para crecer en directo y encontrar su lugar en un contexto festivalero.

Pero bajo esa superficie optimista hay algo más interesante. “Wonderful Day” no se limita a celebrar un día perfecto sin matices; juega con el contraste entre la evasión y la realidad que siempre termina asomando. La canción captura ese impulso de escapar por un momento, construir un pequeño mundo propio y dejar fuera las preocupaciones, aunque solo sea durante unos minutos.

La alegría también puede ser una forma de resistencia cuando la realidad insiste en pesar demasiado.

El tema se mueve entre la despreocupación y una melancolía sutil, como si la luz estuviera siempre acompañada por una sombra discreta. Esa tensión le da profundidad y evita que la canción caiga en el optimismo plano.

Con “Wonderful Day”, Clouds of Ilias firma un single de espíritu inmediato, emocional y nostálgico, capaz de conectar con quienes buscan canciones de indie pop con energía, pero también con una lectura más íntima bajo la melodía.

Una pieza para cantar, soltar el peso y vivir el presente sin pedir explicaciones


Matías: aprender a soltar desde la emoción en “Aprender a decir adiós”

Matías presenta “Aprender a decir adiós”, una balada pop-rock íntima y profundamente emocional que forma parte de ZET, su primer disco solista. Argentino afincado en Barcelona, el músico abre esta etapa con una canción nacida desde una ruptura real, pero también desde algo más amplio: el proceso de entender que despedirse no siempre significa olvidar.

El tema se sostiene sobre una producción cuidada, donde piano y guitarra ocupan un lugar protagonista sin buscar exceso. Todo está al servicio de la emoción: una melodía clara, un desarrollo contenido y un estribillo que concentra el peso de la historia desde lo armónico y lo vocal.

Decir adiós también puede ser una forma de empezar a entender lo que dolió.

“Aprender a decir adiós” no intenta vestir la tristeza de épica innecesaria. Su fuerza está en la honestidad con la que aborda ese momento en el que una relación termina, pero todavía quedan preguntas, recuerdos y una sensación difícil de ordenar.

El proyecto de Matías nace después de años haciendo música y de un largo proceso hasta poder producir y grabar su primer trabajo en solitario. Esa espera se nota en la canción: hay oficio, pero también una necesidad real de sacar hacia fuera algo acumulado durante mucho tiempo.

Con ZET, Matías empieza a mostrar un universo propio donde conviven distintos climas, pero este primer acercamiento deja clara una sensibilidad concreta: canciones emocionales, melódicas y construidas desde un pop-rock adulto que busca conectar sin artificios.


The Northern Line: euforia, groove y espíritu Madchester en “Let’s Roll On”

The Northern Line convierten “Let’s Roll On” en una llamada directa al movimiento. El nuevo single, apertura de su EP homónimo, funciona como una invitación a dejar atrás el peso de ayer y recuperar esa sensación de libertad colectiva que solo aparece cuando una canción consigue poner a todos en la misma dirección.

La banda de Boston, definida por ese cruce entre Britpop, baggy, Madchester y rock alternativo moderno filtrado desde una mirada americana, vuelve a conectar dos mundos: la energía de las pistas de baile británicas de principios de los noventa y una urgencia contemporánea que mira hacia adelante sin nostalgia vacía.

“Let’s Roll On” se sostiene sobre un groove insistente, casi físico, que empuja desde el primer momento. Hay pulso de club, melodía psicodélica y una luminosidad que no evita las dificultades, pero decide atravesarlas con los brazos abiertos.

La euforia no siempre nace de olvidar los problemas, sino de decidir que todavía queda algo por celebrar.

El mensaje es claro: libertad, esperanza y voluntad de seguir avanzando. Cuando la canción proclama que “the future is here”, no lo hace como frase decorativa, sino como centro emocional del tema. The Northern Line hablan de recibir lo que viene con confianza, de recuperar la alegría sin pedir permiso y de entender la música como un pequeño acto de liberación.

Después de que “Throw A Fist” encontrara espacio tanto en la pista de baile como en playlists de estadio, “Let’s Roll On” confirma la capacidad del grupo para crear canciones con vocación expansiva: temas que funcionan en un club, en un campo de fútbol o en cualquier lugar donde alguien necesite levantar la cabeza y volver a sentirse parte de algo.

Con este single, The Northern Line no solo presentan un nuevo EP. Lanzan un grito de ánimo envuelto en guitarras, ritmo y actitud: seguir adelante, juntarse, brindar, golpear el tambor y volver a creer en los buenos tiempos.


TRÖTEGALÔPE abre una etapa más luminosa con “ES X TI / MÍ”

TRÖTEGALÔPE vuelve con “ES X TI / MÍ”, un single que marca un giro hacia una zona más clara, emocional y directa dentro del universo del proyecto. Liderado por Chema Ruiz, excomponente de El Canto del Loco, junto a Diego García, Juan Hernando y Francisco Cuenca, el grupo presenta una canción que habla de permanencia, elección y amor sostenido en el tiempo.

El tema nace desde un lugar íntimo, vinculado inicialmente a la familia, pero termina abriéndose hacia una lectura mucho más universal: la de esas personas que deciden quedarse, cuidarse y trabajar un vínculo incluso cuando el camino no resulta sencillo.

Permanecer también puede ser una forma de valentía cuando el amor exige constancia.

“ES X TI / MÍ” muestra una faceta más luminosa y casi naïf de TRÖTEGALÔPE, alejándose de zonas más introspectivas para construir una canción de emoción directa, melodía clara y vocación cercana. En el fondo, funciona también como un homenaje personal al padre de Chema Ruiz y a esa sensibilidad ligada al romanticismo clásico.

Musicalmente, el proyecto sigue moviéndose entre el pop, el rock y la electrónica, pero aquí todo parece orientado hacia una expresión más cálida. La canción no busca esconder su carga sentimental: la abraza y la convierte en centro.

El videoclip, realizado por Live Forever y rodado entre Perlora, Gijón y Oviedo, acompaña esa nueva dirección visual y emocional, reforzando la idea de una etapa más abierta, más luminosa y más conectada con lo esencial.

Tras los EPs AM y PM y su álbum debut EGO, TRÖTEGALÔPE inicia con “ES X TI / MÍ” un nuevo capítulo. Una canción sobre elegir, resistir y seguir apostando por quienes importan.


Marta Tchai: reconciliarse con el bucle en Memoria Infinita

Marta Tchai firma con Memoria Infinita su trabajo más introspectivo hasta la fecha. Un disco nacido de un proceso largo, irregular y profundamente necesario, donde la artista parece mirar de frente sus propios mecanismos internos para convertirlos en canciones.

El álbum reúne diez temas inéditos en los que pop y electrónica se cruzan sin buscar una unidad sonora rígida. La coherencia está en otro lugar: en la voz, en la escritura y en una honestidad emocional que atraviesa todo el proyecto. Memoria Infinita habla del autoboicot, de la repetición del fracaso y de esa sensación de estar atrapados en un bucle vital del que cuesta salir.

No todos los discos buscan respuestas; algunos sirven para reconocer el laberinto.

La participación en la producción de Edu Baos, Sergio Salvi y Paco Loco aporta distintas capas al resultado final, ampliando el universo del álbum sin diluir la identidad de Marta Tchai. Cada mirada suma textura, pero el centro sigue estando en una autora que escribe desde la fragilidad, la lucidez y cierta ironía sobre sí misma.

“Azul Cian”, canción que abre el disco, funciona como una puerta de entrada especialmente acertada. Es una de las piezas más ligeras del conjunto, tanto en forma como en contenido, pero no por ello menos significativa. Bajo una producción de Edu Baos que suaviza la carga lírica con un aire casi de cabaret clásico, la canción transforma el fatalismo en movimiento.

El videoclip prolonga esa lectura desde una Marta más lúdica, caminando por un Madrid de citas, ilusiones breves y pequeñas desilusiones urbanas. El paraguas aparece como símbolo de protección: una forma de sostenerse frente a la energía absorbente de la ciudad y no perderse del todo entre los demás.

Memoria Infinita no es un disco complaciente. Es un trabajo de reconciliación, de memoria emocional y de aceptación de los propios ciclos. Marta Tchai no intenta ordenar el caos desde fuera; entra en él, lo canta y lo convierte en una obra íntima, diversa y profundamente humana.


Rude Mood: tensión, responsabilidad y rock sin pulir en “Left the Room”

Rude Mood presentan “Left the Room”, un single que convierte la evasión y la falta de responsabilidad en materia sonora. La banda de Zúrich construye una canción de rock directo, áspero y con pulso de local de ensayo, donde la tensión no se disfraza: se mantiene viva hasta el final.

El tema habla de quienes desaparecen justo cuando toca hacerse cargo. Personas, sistemas o estructuras que miran hacia otro lado mientras los problemas crecen y dejan las consecuencias en manos de otros. La canción no lo aborda desde el dramatismo excesivo, sino desde algo más seco y reconocible: la frustración que queda cuando nadie responde.

El silencio también pesa cuando llega después de la inacción.

Musicalmente, “Left the Room” se apoya en guitarras firmes, ritmo constante y una dinámica que alterna versos contenidos con secciones instrumentales más pesadas. Todo conserva una sensación de banda tocando en directo, con imperfecciones, aristas y una energía que prefiere la verdad del golpe antes que el acabado demasiado limpio.

Rude Mood trabajan desde una estética clara: rock de guitarras, base sólida y una crudeza con matices blues que refuerza el carácter terrenal del proyecto. Sus canciones nacen de la rutina, la presión cotidiana y esos momentos en los que seguir empujando parece la única opción posible.

“Left the Room” no busca grandes adornos. Su fuerza está en la repetición, en la tensión acumulada y en esa sensación de estar observando cómo todo se complica mientras los responsables ya han salido de la habitación.


RedLight: melodía, guitarras y ética DIY en HomeWorks

RedLight llevan desde 2007 construyendo su propio cruce de influencias sin quedar atrapados en una sola etiqueta. Desde Marsella, la banda francesa ha ido dando forma a un sonido basado en guitarras, melodía y una mezcla amplia de referencias que puede ir de Pearl Jam a Beastie Boys, de The Cure a The Prodigy.

Su nuevo álbum, HomeWorks, refuerza esa identidad desde una filosofía claramente independiente. Grabado y mezclado en su propio estudio por Dapé, guitarrista de la banda, el disco mantiene viva una ética DIY que no aparece como pose, sino como parte real de su manera de trabajar.

La independencia no siempre está en sonar distinto, sino en decidir cómo quieres construir tu propio camino.

El resultado apunta a una banda que entiende el rock como un territorio abierto: energía, melodía, nervio alternativo y una producción que no busca borrar las aristas. Hay una voluntad clara de sonar directo, pero también de mantener personalidad en los matices.

HomeWorks no parece planteado como un simple regreso discográfico, sino como una reafirmación. RedLight siguen defendiendo una forma de hacer música donde el control creativo, la mezcla de influencias y la honestidad del proceso pesan tanto como las propias canciones.


Gavarnie: la calma amenazada en “Yo, que duermo”

Gavarnie empieza a construir su lugar dentro del indie pop en español con una idea emocional bastante precisa: el miedo a que alguien del pasado vuelva justo cuando por fin parecía haber paz. “Yo, que duermo” no mira al recuerdo desde la nostalgia, sino desde la inquietud de quien teme que una herida aparentemente cerrada pueda abrirse de nuevo.

El dúo formado por Iker y Ayla trabaja una canción de vocación directa, sostenida por guitarras, sintes y una voz femenina con personalidad. Hay pulso pop, pero también una tensión interna que evita que el tema se quede en una superficie amable.

Dormir en calma también puede ser una conquista cuando el pasado todavía sabe llamar a la puerta.

La producción busca ese equilibrio entre intimidad y energía: capas de guitarras, un estribillo con pegada y una estructura pensada para crecer sin perder cercanía. Gavarnie no pretende sonar hermético; apunta a canciones emocionales, accesibles y con una identidad clara desde el arranque.

Con apenas unos meses de vida y una estrategia de lanzamientos continuada durante 2026, el proyecto deja ver una hoja de ruta definida. “Yo, que duermo” no es solo un segundo paso: es una forma de empezar a delimitar su universo.




Black Door ’74: cuando la ficción acaba sonando en “Emerald Lake”

Black Door ’74 convierten “Emerald Lake” en algo más que un single: una canción que primero existió dentro de un cuento y que después saltó de la página al estudio. La banda del norte del estado de Nueva York parte de una premisa poco habitual: tomar una pieza escrita por un personaje ficticio y darle cuerpo real, con amplificadores, voces y arreglos propios.

El resultado es una obra que vive en dos planos. Por un lado, pertenece al universo literario creado por Rigo en The Ranger’s Almanac; por otro, funciona como canción independiente dentro del catálogo de Black Door ’74. Esa doble naturaleza le da al tema un atractivo especial: no nace solo de una emoción, sino también de una narración.

Cuando una canción sale de una historia, también arrastra todo lo que esa historia no llegó a decir.

La banda sostiene esa idea desde un rock independiente rico en capas, apoyado en la versatilidad de sus tres miembros: Rigo, Afrostotle y Frost E. Beatz. Cada uno aporta una mirada instrumental amplia, haciendo que el sonido del grupo no dependa de una fórmula cerrada, sino de una arquitectura compartida.

“Emerald Lake” no busca llamar la atención por artificio, sino por origen y sensibilidad. Una canción que empezó siendo imaginaria y terminó encontrando su propia vida fuera del papel.




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Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”