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Conciertos

Rigoberta Bandini convierte Murcia en una fiesta con su Jesucrista Superstar Tour

El pasado 4 de julio, Rigoberta Bandini aterrizó en Murcia con su Jesucrista Superstar Tour dentro del ciclo Las noches del Malecón. Y convirtió el Espacio Norte en una auténtica fiesta de pop, emoción y feminismo. Un concierto arrollador, lleno de conexión con el público, que reafirma su poder como artista generacional. En esta crónica te contamos todo lo que se vivió, desde el ambiente previo hasta la última ovación.

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La noche del 4 de julio de 2025, el Espacio Norte de Murcia se transformó en el epicentro del pop contemporáneo con el esperado concierto de Rigoberta Bandini. Enmarcado en su gira Jesucrista Superstar Tour, el evento reunió a miles de personas que, desde primera hora, inundaron el recinto con entusiasmo y ganas de celebrar.

El Espacio Norte, amplio y cómodo, estaba perfectamente preparado para la ocasión: un espacio tapizado de césped artificial que permitió al público instalarse mientras buscaba las mejores posiciones frente al escenario. Conforme avanzaba la tarde, el ambiente fue tornándose cada vez más festivo. Se respiraba una mezcla de nervios, emoción y alegría colectiva. Murcianos y visitantes esperaban con ansia a que Rigoberta subiera al escenario para desplegar su universo irreverente, emocional y desbordantemente vital.

El concierto arrancó con fuerza y, lejos de estancarse, fue ganando intensidad hasta el último segundo. Sonaron temas del nuevo disco como “Pamela Anderson” o “Si muriera mañana”, que conviven con soltura junto a los ya clásicos de su repertorio. Canciones como “Así bailaba”, “Perra” o la infaltable “Ay mamá” marcaron los puntos álgidos de la noche. Esta última provocó la ovación más ensordecedora del público murciano, que se entregó por completo.

La conexión entre Rigoberta, su equipo y los asistentes fue absoluta. Gestos, miradas, coreografías compartidas y sonrisas crearon una atmósfera única, difícil de repetir. Murcia vivió uno de los conciertos más bonitos y vibrantes de la temporada, un espectáculo que se quedará en la memoria colectiva por mucho tiempo.

Rigoberta nos deja con las ganas de volver a disfrutar de su música, llena de pop e himnos feministas, que nos hacen sentir el poder del amor y de la música en cada nota. Gracias, Rigoberta.

Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”