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ALBERTO RODRIGO: “La nostalgia es un sentimiento poderoso y peligroso”

Alberto Rodrigo presenta Jaguar Enamorado, un proyecto en solitario donde transforma nostalgia, viaje interior y pop-rock con ecos latinoamericanos en un relato profundamente personal.

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Alberto Rodrigo abre una etapa en solitario con Jaguar Enamorado, un disco íntimo y personal que viaja entre la selva peruana, la sierra madrileña, la nostalgia y el descubrimiento emocional.

Tras años al frente de Chumi Chuma, das el salto a un proyecto en solitario con Jaguar Enamorado. ¿Qué te empuja a abrir esta etapa más íntima y personal?

Por un lado Chumi Chuma entró en pausa por una serie de circunstancias y por otro yo tuve que enfrentar un periodo dificil de mi vida. Ambas circunstancias combinadas me ofrecieron la posibilidad de hacer este disco, que como tu bien dices es sobre todo “íntimo” y “personal”.

“Ambas circunstancias combinadas me ofrecieron la posibilidad de hacer este disco.”

“Tengo un recuerdo” funciona como primer adelanto y presenta una mezcla muy particular de pop-rock con influencias andino-peruanas. ¿Cómo nace esa combinación y qué buscabas transmitir con ella?

Este disco nació en la selva de Peru y se culminó en la sierra de Madrid. Por eso algunas canciones del disco tienen cierta influencia americana y otras son simplemente pop-rock occidental. “Tengo un recuerdo” tiene una curiosa mezcla de ambos mundos que no fué buscada conscientemente pero que creo que funciona muy bien a la hora de transmitir sensación de nostalgia y paraíso perdido.

“Este disco nació en la selva de Peru y se culminó en la sierra de Madrid.”

En esa canción hay una fuerte carga de nostalgia y búsqueda. ¿Hasta qué punto ese impulso de “volver a encontrar” algo perdido atraviesa todo el disco?

La nostalgia es efectivamente un eje del disco y lo atraviesa de principio a fin. Se trata de un sentimiento poderoso y peligroso, ya que puede atraparte en una búsqueda imposible de algo que ya fué y no volverá.

“La nostalgia es efectivamente un eje del disco y lo atraviesa de principio a fin.”

El álbum se plantea como un viaje al corazón de la selva y al propio corazón. ¿Cómo construyes ese universo simbólico y qué representa para ti esa dualidad?

En realidad no se trata de una dualidad sino de un mismo viaje expresado de dos maneras distintas. El viaje a la selva fue real (tal y como se entiende la realidad convencionalmente) y el viaje al propio corazón aunque imaginario también fue real. Algo muy importante que aprendí en este viaje fue justamente que algo no deja de ser real porque sea imaginario. El simbolismo del viaje se construyó a si mismo y yo estaba allí más para dejar constancia que para otra cosa. Ha sido la primera vez en mi vida que he presenciado algo asi. Anonadado me hayo…

Con “Jaguar enamorado” introduces una figura central que parece articular todo el relato. ¿Quién es ese jaguar y qué parte de ti habita en él?

El jaguar es una parte de mi en realidad. Es un poco cliché irse a la selva peruana y descubrir un jaguar dentro de uno mismo pero fué lo que sucedió y así he tenido que reflejarlo en el disco. Es la fuerza primitiva que todos tenemos dentro. La que quiere algo y no negocia con la realidad para conseguirlo. Una bendición a la que hay que atar en corto a veces. Ya lo decían en el anuncio de cereales: “descubre el tigre que hay en ti”.

“El jaguar es una parte de mi en realidad.”

A nivel narrativo, el disco parece tener un componente casi cinematográfico, con personajes y una historia en desarrollo. ¿Pensaste el álbum desde el inicio como un relato completo?

En absoluto. Más bien al revés. Las canciones son fotos de momentos muy concretos y todas esas fotos juntas explican lo que fue el viaje, pero en ningún momento hubo intenciòn de narración o unidad. Al revés, mi miedo siempre fue que las canciones no tuvieran suficiente hilo conductor estílistico o temático porque venía de Chumi Chuma en donde cada canción es un mundo.

El sonido del disco mezcla pop-rock con influencias latinoamericanas y evocaciones de los años 60 y 70. ¿Qué referentes han estado más presentes durante el proceso creativo?

Conscientemente ninguno. A posteriori si que escucho en las canciones la influencia de todas la músicas que me han rondado e influenciado en mi vida, claro, pero durante el proceso yo hacía y ya…

Has trabajado con colaboradores como Dany Richter o músicos como David “El Indio”. ¿Cómo han influido estas colaboraciones en la identidad final del disco?

Pues muy favorablemente, la verdad. Dany Richter es capaz de poner orden hasta en el caos más absoluto y eso es realmente importante para cualquier proceso de grabación en el que el artísta tiende a perderse en sus propios detalles. David “El Indio” por otro lado es uno de mis músicos favoritos y trabajar con él es maravilloso. Para “Luna llena”, por ejemplo, David de repente generó un groove con la batería que dió una vida totalmente nueva al tema. Es tremendo el tío.

La portada, con esa estética selvática y casi mística, refuerza mucho el imaginario del álbum. ¿Qué importancia le das al apartado visual dentro del proyecto?

La portada del álbum es de mi querido Bakea, retratista oficial de Chumi Chuma, y he de confesar que me tiene enamorado. Al principio la portada era todavía más oscura y tuve que pedirle a Juan Carlos (Bakea) que la aclarara un poco porque no se veía el jaguar. Tras varias peticiones satisfechas me dijo: “Hasta aqui. Los sueños no se ven en 4k” y , efectivamente, tenía razón. Es una preciosidad. Me siento privilegiado de poder contar con un artísta como él, la verdad.

“Los sueños no se ven en 4k.”

Después de una trayectoria acompañando a otros artistas y proyectos, ¿qué cambia cuando eres tú quien se expone completamente como compositor e intérprete?

Con Chumi Chuma ya había dado parcialmente ese paso y eso ya facilitó las cosas… Lo que sí me ha costado más es dejar de hablar de Robots, Zombis y Marcianos para hablar de mi propia intimidad. Me da mucho pudor pero resulta que soy un romanticón… que le vamos a hacer…

“Me da mucho pudor pero resulta que soy un romanticón.”

Jaguar Enamorado parece moverse entre el amor, el desamor y una cierta mística vital. ¿Qué te gustaría que el oyente encuentre o sienta al recorrer este viaje?

Ojalá les ayude a conectar con aquello que su corazón necesita, sea lo que sea.

Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”