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"Desértico" La caja de Pandora que guarda Berlina (review del disco)

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Berlina son de esos grupos que suenan a todo, no existen límites a la hora de experimentar con nuevos sonidos y estilos. Cuando recibimos en nuestras oficinas el disco de Desértico y lo pusimos por primera vez en el reproductor fue unánime la reacción: sorpresa y asombro.

Encontramos en este nuevo EP una línea que separa el shogaze del rock creando un nuevo hábitat de claros oscuros donde Berlina se encuentran cómodos. Un lugar donde la experimentación es inevitable.

Canciones como la apabullante desértico nos dejan más de 6 minutos de guitarras rock, sintetizadores y perversión sonora de alta gama. No creo que en este caso se puedan hablar de influencias a la hora de las composiciones ya que cada canción tiene un toque sutil que te puede sonar a todo o a nada, sin duda eso es Berlina.

La urgencia de Renacer donde acarician notas Pop que rápidamente dejan a un lado para convencernos de que Berlina no entiende de simplicidades creando una explosión de eléctrico Rock que nos golpea de lleno en la cara.

Pero si hay una canción que nos ha marcado ha sido Tu voz sumergida, llena de destellos de luz y un volátil riff de guitarra que purifica la canción convirtiéndola en pura armonía celestial, ¿Qué exagero? para nada.

No nos quedamos ahí, la catarsis sonora sigue en aumento con canciones como Futuro imperfecto, Lo que nos rodea y Nada que nos llevan de la mano a caer por agujeros de gusano hasta el infinito; para descubrir lo pequeño que es este mundo y la suerte que hemos tenido al descubrir este disco.

 

 

Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”