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El homenaje que no estuvo a la altura: la decepción de Ghost y Opeth con Queen como testigo

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La ceremonia del Polar Music Prize 2025 en Estocolmo prometía una noche inolvidable, pero uno de sus momentos más esperados acabó dejando un sabor amargo para muchos fans. Tobias Forge, líder de Ghost, interpretó “Bohemian Rhapsody” ante la atenta mirada de Brian May, Roger Taylor y el rey Carlos XVI Gustavo. Sin embargo, lo que debía ser un tributo emocionante terminó siendo una interpretación que no alcanzó las expectativas.

Forge, conocido por su carisma escénico en contextos más oscuros y teatrales, no logró capturar ni la complejidad vocal ni la carga emocional del clásico de Queen. A pesar del apoyo del guitarrista Fredrik Åkesson de Opeth y de un sólido acompañamiento coral, la ejecución careció de la fuerza y precisión necesarias para rendir justicia a una canción tan emblemática.

En mi opinión, Tobias Forge es el cantante de metal más sobrevalorado de la historia. Ghost seguirá sacando temas con menos voz y más pantomima.

Muchos seguidores, entre ellos quien firma estas líneas, sentimos una profunda decepción. La elección del tema exigía una entrega vocal que Forge simplemente no alcanzó. Lo que podría haber sido un punto álgido en su carrera, quedó en una interpretación tibia, sobre todo si se compara con los estándares de la banda homenajeada.

Ni la espectacular puesta en escena ni el simbolismo del momento lograron compensar la sensación general de que algo faltaba. Queen representa la excelencia musical, y si se va a versionar a Queen frente a Queen, no basta con la intención: hay que estar a la altura.

Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”