Blog
Emilia, Pardo y Bazán: «La gente acostumbra a drogarse, echar de menos y vivir en la precariedad inmobiliaria y laboral»
Con el telón a punto de caer sobre la gira de presentación de su último disco, «La fiesta que me prometiste», Emilia, Pardo y Bazán llegan a Murcia para cerrar un ciclo musical que ha cautivado a audiencias por su mezcla única de energía y melancolía. Este álbum, descrito como una recopilación de «salmos fluorescentes» que abordan la búsqueda de un sonido entre lo salvaje y lo formal, ha sido un ejercicio de sensualidad sonora, llevando a los oyentes a través de momentos de baile, reflexión y conexión emocional.
En este concierto final, la banda promete ofrecer una experiencia inolvidable, reflejando la esencia de su música: una fiesta que combina la exuberancia con la introspección, y que culmina un año de presentaciones en vivo que han dejado una huella imborrable en el panorama musical actual.
Casi un año después de su estreno, traéis y ponéis broche al final de la gira de «La fiesta que me prometiste». Lo primero de todo… ¿Cómo ha cambiado vuestra relación con las canciones tras un año tocándolo en directo?
No demasiado… La verdad es que seguimos tropezando en los mismos acordes, y las canciones cuentan cosas que, a día de hoy, nos siguen identificando. Si alguna nos da pereza tocarla, la sacamos del set list.
¿Cuántas veces os han preguntado que cuánto de Battiato (mitad del disco) y cuanto de Nacho Vegas hay en vuestro sonido? (orgullo)
Ambos son referentes. Battiato, además de estar envuelto en un halo de trascendencia transalpina, tenía un lado lúdico y bailable que nos pone mucho. Nacho Vegas posee esa mezcla de canción confesional, declaración social y ternura amarga que tanto ha calado en nosotrxs.
¿Qué puede encontrar el oyente en los 10 temas de 30 minutos escasos que lo componen?
Un disco perfecto para ducharte, vestirte, pintarte el morro (si la noche lo precisa) y salir a la calle. 30 minutos es el tiempo perfecto: desde que entras en la ducha hasta que sales por la puerta.
Melodías con energía y melancolía… ¿pero de qué hablan vuestras canciones?
No sabría decirlo. Una vez las catalogaron de costumbristas y pensé: “La gente acostumbra a drogarse, echar de menos y vivir en la precariedad inmobiliaria y laboral”. Imagino que cada persona al escucharlas encuentra algo diferente.
Y de repente, a bailar con “Preocúpate mañana” o “Treinta metros”, con un sonido de canción italiana tan fuerte que no llega a sacarte del sentimiento reivindicativo de la propia melancolía, aun dentro de la epicidad.
De Modugno a Jovanotti, pasando por La Pavone (por no hacer una lista eterna de creadores italianos o no hablar 16 minutos sobre Italo disco…), somos muy italofriendly. Lo épico nos viene de la tierra. Somos de Talavera y aquí el amor al folclore es fuerte. No hay nada más épico que mi madre y sus amigas del curso de castañuelas dando flow a la movida.
Además, traéis el último single (Danzad, malditos), homenaje a controvertidos cantautores como Calamaro, Dylan o el propio Battiato. Un poco también Oreja de Van Gogh, si me permitís) ¿Qué tiene EPB de cada uno de ellos?
Te lo permitimos, claro que sí. Todxs forman parte de la música popular. Lo hemos escuchado en el coche de nuestros padres, en los nuestros… Hemos deseado un mundo mejor escuchando a Dylan. Escuchando a Calamaro hemos deseado a una persona, y escuchando La Oreja, hemos deseado ser Amaya Montero por un día.
¿Y qué pasará después de Murcia?
Pues tocará festejar y bailar, y seguir haciendo canciones. En mayo grabamos, con Guille Mostaza a los mandos, en Álamo Shock el disco más bonito del mundo (al menos para nuestros seres queridos).
