Blog
Rubén Pozo: “50town es la ciudad a la que llegas al cumplir medio siglo de vida.”
Rubén Pozo convierte la llegada a los cincuenta en un territorio creativo propio. 50town no es un ejercicio de nostalgia, sino un disco que mira al presente sin filtros, grabado casi en directo y con una banda en estado de gracia. Entre guitarras urgentes, química real y un repertorio que crece noche a noche, el músico celebra —o cuestiona— el ahora con la electricidad de quien no tiene nada que demostrar y mucho que disfrutar.
¿Qué significa “50town” como territorio imaginario y cómo nace convertir “cincuentón” en un lugar desde el que escribir?
Tenía 48 años y empecé a pensar que en un par de años me iba a convertir en un cincuentón, y comenzó una pequeña crisis de edad. Se me ocurrió lo de 50town para escurrir el bulto de lo poco que me gustaba la palabra “cincuentón”. Sonaba como la ciudad a la que llegas al cumplir medio siglo. Me gustó la ocurrencia, agarré la guitarra y el cuaderno y escribí la canción. Me enamoró por completo. Se me pasó la crisis y decidí auto-regalarme un disco dos años después. Y eso he hecho.
“50town es la ciudad a la que llegas al cumplir medio siglo de vida.”
—Rubén Pozo
Grabaste casi en directo en Casa Murada con Ricky Falkner. ¿Qué método usasteis para capturar urgencia y electricidad?
Ese mismo: grabar todos tocando juntos y no hacer demasiadas tomas. Queríamos que sonase fresco y que nos sorprendiera incluso a nosotros. Creo que lo conseguimos. Ricky Falkner ha hecho un trabajo excepcional, tanto en lo musical como en lo personal.
¿Qué criterios sigues para equilibrar en el setlist las canciones nuevas con etapas anteriores en solitario?
Empezamos la gira con cuatro canciones de 50town. Ahora tocamos siete porque el público las pide. Está siendo un sueño. El disco está gustando de verdad y no podemos estar más felices. Además, está viniendo mucha gente joven, cosa que no termino de entender con un título así… pero es lo que está pasando.
Giras con Los Chicos de la Curva (Charly Bastard, Ángel Herranz, Loza). ¿Cómo se construyó la química y qué aporta cada uno?
Hemos ensayado muchísimo. Salimos del local perfectamente engrasados. Charly aporta rock con sus guitarras Gibson y su arte. Ángel tiene un pulso envidiable al bajo y llevamos años tocando juntos; es imprescindible para mí. Y Loza… simplemente es el mejor batería vivo del planeta. Llevo toda la vida queriendo tocar con él. He tardado 50 años, pero aquí está. Es una gozada. Sonamos increíbles y lo estamos pasando que te cagas. Soy feliz.
Definís el show como cercano y eléctrico. ¿Qué decisiones refuerzan esa cercanía con el público?
Las canciones hacen todo ese trabajo. Cada vez nos resulta más fácil improvisar y retarnos en el escenario sin pactar nada antes. Tenemos una telepatía musical brutal entre nosotros. Nos tendría que estudiar la NASA.
Tras más de 25 ciudades, ¿qué aprendizajes han modificado repertorio o dinámica del concierto?
Cada vez hemos metido más canciones de 50town porque nos lo pedían. Algunas antiguas han salido, pero tocamos todos los clásicos. El repertorio está muy meditado y funciona como un tiro. De verdad.
Pregunta obligada: se os ve buena sintonía con Leiva. ¿Habrá más reencuentros en forma de canciones?
Hay buena sintonía porque somos amigos íntimos desde hace muchos años. De lo otro no hay ninguna noticia, la verdad.
¿Cómo dialogan las letras de 50town con este momento vital sin caer en la nostalgia?
50town no es un disco de nostalgia. No tiene nada que ver con cosas tipo “Yo hice la EGB”. Celebra el presente o se caga en él, según el caso. Su lugar en el mundo es el 2026 D.C.
“50town celebra el presente… o se caga en él.”
—Rubén Pozo
¿Qué tema cambió más de la maqueta a la toma final y por qué?
“La Última Canción” no tenía maqueta. Un día, eligiendo temas con Ricky en su casa, le dije los acordes. Se sentó al piano, canté la letra y flipamos con lo bien que funcionaba. El resto eran bocetos. Ricky es un genio musical… y un tipo parco en palabras pero muy divertido. Mezcla rara.
Murcia, Sala Spectrum: ¿habrá ajustes específicos para esta fecha?
Tenemos muchas ganas de Murcia. Es una plaza importantísima para nosotros y vamos con todo. El repertorio es el que es; luego depende del público, de nosotros y de los dioses. Hemos hecho nuestra ofrenda para que estén de nuestro lado este sábado.
¿Cómo trabajaste con Falkner guitarras y sección rítmica para mantener frescura sin perder claridad?
Nos hemos dado espacio. Él me dejó tocar y cantar a mi rollo; eso me dio confianza. Yo le dejé producir y dirigir a su manera; eso le dio confianza a él. Yo he disfrutado todo el proceso. El disco me suena increíble, y es gracias a Ricky.
¿Qué papel juegan la improvisación y las variaciones noche a noche en esta gira?
Mola hacerlo porque estimula el arte. Mola sorprenderse ahí arriba. Con los músicos adecuados y si los astros se alinean, es una gozada.
Al día después del tour, ¿cómo te gustaría prolongar la vida de 50town?
Espero que este tour no se acabe nunca. No quiero ni pensarlo. Este sábado en Murcia. Soy todo ganas.
