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XA’LUM: “Mi música es un viaje ritual donde el público se sumerge en la cultura gallega”

En su nuevo single A Flor da Auga, XA’LUM entrelaza tradición gallega, texturas electrónicas y un poderoso mensaje de sororidad. La artista, que ha recorrido escenarios de España y Francia, se inspira en rituales ancestrales y símbolos naturales para construir un universo sonoro íntimo y vanguardista. En esta entrevista nos habla del proceso de desencanto, de su evolución vocal y del vínculo entre feminismo y música, en una propuesta que va mucho más allá de lo musical: es un acto de sanación colectiva.

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A Flor da Auga fusiona ritmos gallegos tradicionales con sintetizadores y sonidos latinos. ¿Cómo surgió esta idea de unir lo ancestral con lo contemporáneo?

Cuando estaba aprendiendo a producir música, me movía mucho por los círculos de foliadas de Santiago de Compostela, y empecé experimentando con versiones de canciones tradicionales gallegas. El material de producción que tenía en aquella época era muy limitado: un ordenador, una tarjeta de sonido sin phantom, una loopeador boss rc-30 y un micrófono de mano. Todo tenía que ser pequeñito y ligero, porque en ese momento, me mudaba mucho de casa en casa. Fue en esta época que nació mi versión de Eu chorar chorei que interpreté años después en el programa de Luar de la TVG. Siento que naturalmente, mi recorrido me ha llevado a ir evolucionando desde ese punto, con la diferencia de que ahora tengo mucho más material a mi alcance.

Creo que Francia me ha influenciado mucho en el desarrollo de mi performance musical pero también en las sonoridades electrónicas.

En la canción se menciona una reinterpretación del mito romántico de la feminidad. ¿Qué mensaje personal o colectivo querías transmitir con esta resignificación?

En mi vida diaria, soy una persona que milita mucho en contra de la violencia de género y a favor del feminismo, y no puedo separar estos ideales de mi música. Una de las cosas que más me gusta de la tradición gallega es que está llena de figuras femeninas importantes. Esta canción debe su nombre al ritual gallego de a flor da auga que se celebra durante San Juan, donde las mujeres tienen la oportunidad de desencantarse. Y mientras llega la hora exacta en la que los primeros rayos de sol tocan el agua y forman esta ‘flor da auga’, esperan juntas bailando y cantando delante del manantial o la hoguera, una imagen que me parece superpotente y que quise reproducir en el videoclip. Quise destacar este momento de sororidad que tiene como desenlace el desencanto femenino y la llegada de la felicidad.

La letra está inspirada en el romance gallego del mismo nombre. ¿Qué significa para ti recuperar y reimaginar estas narrativas populares desde una mirada actual?

Creo que Francia me ha influenciado mucho en el desarrollo de mi performance musical pero también en las sonoridades electrónicas. La escena musical francesa le da mucha más importancia al aspecto performativo y escénico, y es algo que estoy desarrollando poco a poco actualmente en mis directos. También es un país que tiene una tradición de música electroacústica muy importante y que me ha permitido profesionalizarme en la producción musical. Por otro lado, la cultura gallega me inspira principalmente en la escritura y en la creación rítmica de mis composiciones musicales.

Tu proyecto está cargado de referentes potentes como FKA Twigs, Sevdaliza o James Blake. ¿Qué te inspira de estos artistas y cómo crees que dialoga tu propuesta con la de ellos?

Me parece que lo que mas me inspira de los tres en general, es la sensibilidad que se palpa en sus canciones. Pienso que estos tres proyectos tienen en común con mi música la exploración de texturas sonoras y la progresión musical a través de múltiples efectos en la producción. También hay un juego entre saturación y minimalismo, sobre todo en FKA Twigs y en James Blake, que me ha inspirado para A Flor da Auga. Lo que mas me inspira de Sevdaliza es su fuerza, su resiliencia, y las referencias a elementos tradicionales de su cultura.

Esta canción debe su nombre al ritual gallego de a flor da auga que se celebra durante San Juan, donde las mujeres tienen la oportunidad de desencantarse.

El single marca “el cierre de una etapa identitaria”. ¿Qué etapa se cierra con esta canción y qué nuevos caminos se abren en tu proyecto?

Desde que empecé el proyecto musical de XA’LUM, mi objetivo principal fue de encontrar mi propia sonoridad y de trabajar en la definición de mi dirección artística, sonora y visual. Aunque pienso que es el trabajo de una vida, también creo que he avanzado bastante en este proceso y que estoy preparada para definir esta identidad. Trabajo en varios proyectos que afirmaran esta identidad y que no tardaran en ver la luz.

En tu directo mezclas instrumentos tradicionales como las panderetas o vieiras con electrónica y loops vocales. ¿Qué buscas generar en el público con esa experiencia performativa?

Al igual que mi música tiene una faceta progresiva, también intento extrapolar esto a la experiencia en directo. La idea es crear un viaje sonoro y performativo en el que el público, que muchas veces no está familiarizado con la cultura gallega, pueda tener un contexto que le permita sumergirse en la música.

Has trabajado con colectivos de danza, ganado premios en España y Francia, y girado por escenarios muy diversos. ¿Cómo gestionas tu identidad artística en contextos tan distintos?

Creo que soy una persona ecléctica y que sabe adaptarse, y mi música bebe de experiencias y referencias muy diversas, como pueden ser la danza, el arte sonoro experimental, el rap o la música tradicional gallega.

Por último, ¿qué sientes que representa A Flor da Auga dentro de tu discografía y qué te gustaría que el público se llevara al escucharla?

Me gustaría que esta canción funcionara como un hechizo ritual que desencantara y alimentara el amor propio de todas las personas que lo escuchan. Cuando digo frases como ‘no te enamores […] me enamoré, no me quiere, pero me lavó’, en el fondo, lo que estoy diciendo, es que no necesitamos estar en pareja para ser felices, pero tampoco necesitamos ser perfectos y hacerlo todo bien siempre, y que el rechazo, viene, es inevitable, pero existe para ‘lavarte’, como nos lavamos en Galicia con la flor del agua cada verano.

Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”