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Cápsula: “Entrar en un concierto de Cápsula es como entrar en un sueño”
Venís dentro del ciclo Mount Desert Rock 2026 el 20 de febrero a Sala Revolver (Murcia). ¿Qué idea queréis que se lleve el público de esta parada?
Queremos que sientan toda la energía del directo, que conecten con la banda y con el sonido, y que vivan un viaje poderoso y único que se sienta en el cuerpo.
Seguís girando Primitivo Astral por Europa. ¿Cómo estáis estructurando el set: peso del álbum frente al catálogo anterior?
Primitivo Astral, al ser el álbum más reciente, es ahora mismo la piedra fundamental del directo y dialoga con todo nuestro catálogo. Tocamos canciones de distintas etapas, incluso del primer disco, como “Caballos de Mar”, de afinación pesada, y conviven de forma muy natural.
Venimos girando desde hace años con discos editados por sellos como Northern Star Records (Reino Unido) o Vicious Circle (Francia), donde tenemos bastante recorrido. Toda esa historia está en el escenario. Además, en esta gira estamos tocando canciones nuevas antes de entrar a grabar el disco en marzo, así que el set funciona como un mapa bastante completo de la banda.
Definís el directo como power trío con ADN stoner/punk/garaje. ¿Qué decisiones de tempo, afinaciones y saturación marcan esta gira?
Más que decisiones puntuales, son elecciones que vienen de lejos y forman parte del ADN de Cápsula. Las etiquetas ayudan a ubicar, pero siempre entendimos el sonido como el de una nave: el fuzz del bajo como motor y los parches y la guitarra como formas que se expanden.
Ese enfoque atraviesa toda la discografía, con una base muy sónica, a veces kraut, y temáticas cósmicas, algo que se vive con claridad en directo. En lo técnico, en los primeros discos usaba un Gibson Grabber con un solo pedal: un fuzz. Para esta gira uso un bajo Gibson SG y solo sumé un afinador. Al sonido del bajo lo llamo “hornalla sound”: una hornilla antigua, calentando motores.
“El fuzz del bajo es el motor de la nave.”
—Cápsula
Estáis repitiendo en Barcelona y Madrid y sumando Londres, Francia e Italia. ¿Qué habéis ajustado en el show a partir de esas plazas?
Algo muy bueno de la vida en carretera es que llevamos muchos años tocando en ciudades y países distintos. Cápsula tiene una identidad muy clara en directo y eso no cambia según el lugar. Más que ajustar el show, seguimos profundizando en esa energía: tocar, salir del propio círculo, encontrarnos con gente distinta y empujar el concierto desde ahí. Eso es lo que mantiene vivo el directo.
¿Qué tema de Primitivo Astral funciona como punto de inflexión del concierto y por qué?
Comenzamos el concierto con “Hacia el Sur”, una cabalgata cósmica y patagónica. A partir de ahí el set atraviesa distintos estados: momentos de energía cruda y otros más hipnóticos y envolventes. “Go to the Desert” empuja hacia adelante con intensidad, “La Luz Azul” abre un clima más cósmico y “Automatical Soul” es un momento de comunión total.
Para Murcia, ¿qué tenéis previsto a nivel de transiciones, dinámica de BPM y orden del set en una sala como Revolver?
Solemos tener el concierto muy pegado, un tema con otro. Jugamos con los BPM dentro de las canciones y en el orden del set. Es como entrar en un sueño o en una película. En los ensayos incorporamos cine como estímulo: vemos filmografías completas de directores del siglo pasado en orden cronológico, como una forma extra de alimentar el sonido.
“Entrar en un concierto de Cápsula es como entrar en un sueño.”
—Cápsula
¿Hay algún corte antiguo que hayáis reimaginado para esta etapa?
Con nuestras propias canciones no hace falta reimaginación. Hay un hilo cósmico que atraviesa toda la discografía y siempre está ahí.
“Seven Crimes”, de Solar Secrets (2013), tiene ese cruce de blues pesado, kraut y stoner que entra en el set junto a los temas nuevos sin cambiar tempo ni afinación. Son continuidades.
Otra situación distinta fue Dreaming of Ziggy Stardust, donde sí hubo una relectura completa, llevándolo a un sonido pesado desde nuestro lenguaje. Pensábamos que iba a quedar lejos del mundo de Ziggy y vimos que no lo estaba tanto: “Moonage Daydream” ya lo decía todo. Todo ese recorrido forma parte del mismo hilo cósmico.
¿Cuánto espacio dejáis a la improvisación según la respuesta del público?
Nos gusta improvisar en el estudio y, cuando pasan cosas únicas en el directo, estamos atentos a incorporarlas. Se genera un diálogo de sonidos y ritmos; el público lo siente y responde. Para nosotros lo más importante es que se disfrute.
En ciudades y países distintos, ¿cómo cambia la respuesta del público?
Más allá del lugar, cuando hay una conexión real la respuesta es muy similar: energética, intensa y física. Eso refuerza nuestra idea del directo como un viaje. Tocar es un intercambio y estamos atentos a que ese viaje avance sin repetirse.
¿Estáis documentando la gira con vistas a publicar material en vivo?
Sí, documentamos la gira en audio y vídeo y llevamos un diario bastante constante de la ruta. Es material que usamos como archivo y como parte del proceso creativo, sobre todo ahora que en marzo entramos a grabar disco. Aún no sabemos qué forma tendrá, pero ese registro está muy presente en lo que viene.
Mirando al día después de Revolver: ¿qué os gustaría que identificaran de Cápsula 2026 quienes os vean por primera vez en Murcia?
Un viaje sonoro, denso e intenso, y alta felicidad.
