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La Sonrisa de Julia: “La música tiene esa magia de convertirse en un canal muy especial a la hora de expresar emociones.”
Marcos Cao repasa la trayectoria de La Sonrisa de Julia, el cierre de la gira de Enemigo y la relación emocional que mantiene con la banda. La conversación llega antes de su concierto del 31 de octubre en la Sala REM de Murcia.
El próximo 31 de octubre La Sonrisa de Julia llega a la Sala REM de Murcia. ¿Con qué espíritu afrontáis este concierto y qué os gustaría que se llevara el público de esa noche?
Este concierto del 31 de octubre de la sonrisa de Julia en la sala REM de Murcia forma parte de los cuatro conciertos de salas que vamos a hacer, los únicos cuatro conciertos de salas que vamos a hacer para terminar la gira Enemigo. Seguro que en 2026 haremos algún festival más, pero nuestro show como tal, el que hemos presentado este año después de publicar Enemigo, solo lo hacemos en salas.
Lo afrontamos con las ganas y el entusiasmo de saber que con ello cerramos una etapa fantástica de nuestra carrera, que nos está emocionando mucho y trayendo muchas cosas bonitas. Además, en ese concierto tenemos la suerte de presentarlo en Murcia, donde este año no habíamos tocado, y donde siempre que hemos publicado algún disco hemos ido a tocar, así que lo teníamos pendiente y nos hace muchísima ilusión.
Después de tantos años de trayectoria, ¿cómo se construye hoy un repertorio de directo para que convivan las canciones más recientes con aquellas que han acompañado a varias generaciones de seguidores?
Realmente, conforme avanza tu carrera es más fácil hacer repertorios para los directos porque tienes mucho más material con el que jugar para hacer un buen show. En este caso vamos a presentar nuestro nuevo disco, aquellas canciones que funcionan mejor en directo y las alternamos o las mezclamos con canciones de toda nuestra carrera.
A lo largo de los años uno va viendo que canciones de su carrera funcionan bien en directo. Hay canciones que están mucho más hechas para el directo o que funcionan mejor y otras que no tanto. Y dentro de las que funcionan mejor unas combinan mejor entre sí y otras no tanto. Entonces se trata de hacer simplemente un show que sea una experiencia que tenga sentido entre todas las canciones.
Además, concretamente para este fin de semana en Murcia, el 31 de octubre, vamos a tocar un par de temas nuevos que acabamos de publicar. Una el viernes pasado, Tu rincón prohibido y otra que publicamos este viernes, Colibri. Y van a añadir todavía algo más especial a este repertorio porque el público de Murcia el 31 de octubre será el primero que escuche estas canciones en directo.
“El público de Murcia el 31 de octubre será el primero que escuche estas canciones en directo.”
La Sonrisa de Julia apareció en una etapa clave para el desarrollo de lo que después se acabaría identificando como indie español. Mirándolo con perspectiva, ¿sentisteis entonces que estabais formando parte de una escena nueva o simplemente estabais intentando encontrar vuestro propio camino?
Lo que es evidente que se ha ganado en estos años desde que nosotros empezamos en la música es que las bandas ahora tienen mucho más poder sobre su propia carrera. Tenemos poder de publicar las canciones, tenemos poder de hacer vídeos y de llegar al público de una manera u otra al margen de discográficas o medios de comunicación. Cuando nosotros empezábamos eran las discográficas y los medios de comunicación los que tenían un poder enorme sobre el desarrollo de la carrera de un artista. Eso se ha ganado autonomía por parte de las bandas, los artistas.
¿Qué hemos perdido? Yo creo que se ha perdido mucha magia. El mundo algorítmico, el tener que publicar cada vez cada menos tiempo. El hecho de estar expuesto constantemente a la visión de los demás hace que la gratuitad incluso de la música hace que haya cierta magia que se haya perdido.
La sensación que yo tenía cuando era un chaval y compraba un disco de Red Hot Chili Peppers o de The Police o de U2. Esas ganas de llegar a casa y ponerlo con atención.
La necesidad de rebobinar una casete con un bolígrafo porque las pilas que tenías no eran infinitas y tus padres no te iban a comprar pilas hasta la semana siguiente y si querías volver a escuchar esa música tenías que rebobinar con un bolígrafo la casete. Es decir, la atención que le dedicamos, la energía que le dedicamos para poder consumir esa música que era limitada, hacía que su valor fuera mucho mayor que el que tiene ahora. Que la gente ni siquiera escuchamos un disco entero debido a que lo tenemos ahí constantemente. Y la capacidad de atención ha disminuido mucho. Ahora nos distraemos con esta hiper conexión que tenemos a distinta información.
“Yo creo que se ha perdido mucha magia.”
Desde aquellos primeros años hasta hoy, el panorama musical español ha cambiado enormemente. ¿Qué crees que se ha ganado y qué se ha perdido por el camino dentro de esa escena alternativa?
Lo que es evidente que se ha ganado en estos años desde que nosotros empezamos en la música es que las bandas ahora tienen mucho más poder sobre su propia carrera. Tenemos poder de publicar las canciones, tenemos poder de hacer vídeos y de llegar al público de una manera u otra al margen de discográficas o medios de comunicación. Cuando nosotros empezábamos eran las discográficas y los medios de comunicación los que tenían un poder enorme sobre el desarrollo de la carrera de un artista. Eso se ha ganado autonomía por parte de las bandas, los artistas.
¿Qué hemos perdido? Yo creo que se ha perdido mucha magia. El mundo algorítmico, el tener que publicar cada vez cada menos tiempo. El hecho de estar expuesto constantemente a la visión de los demás hace que la gratuitad incluso de la música hace que haya cierta magia que se haya perdido.
La sensación que yo tenía cuando era un chaval y compraba un disco de Red Hot Chili Peppers o de The Police o de U2. Esas ganas de llegar a casa y ponerlo con atención.
La necesidad de rebobinar una casete con un bolígrafo porque las pilas que tenías no eran infinitas y tus padres no te iban a comprar pilas hasta la semana siguiente y si querías volver a escuchar esa música tenías que rebobinar con un bolígrafo la casete. Es decir, la atención que le dedicamos, la energía que le dedicamos para poder consumir esa música que era limitada, hacía que su valor fuera mucho mayor que el que tiene ahora. Que la gente ni siquiera escuchamos un disco entero debido a que lo tenemos ahí constantemente. Y la capacidad de atención ha disminuido mucho. Ahora nos distraemos con esta hiper conexión que tenemos a distinta información.
Habéis vivido una carrera larga, con diferentes etapas, cambios y momentos de pausa. ¿Qué es lo que sigue haciendo que La Sonrisa de Julia tenga sentido para ti tantos años después?
Con el tiempo, el concepto de la Sonrisa de Julia, lo que significa la Sonrisa de Julia, ha ido cambiando para mí. Al principio era mi gran apuesta artística y para mí lo más importante era conseguir las metas que nos proponíamos, conseguir publicar un disco, conseguir tener más o menos éxito. Eso era importantísimo producir un disco de la mejor manera posible, el mejor videoclip porque tú podías imaginar las metas eran lo más importante.
Con el tiempo, actualmente la Sonrisa de Julia tiene un valor fundamental para mí y fundamentalmente emocional. Y tiene dos, el emocional y que sigue siendo un canal de expresión de mí mismo, de mi arte, por decirlo de alguna manera, de mis canciones. Es uno de los canales que utilizo expresión.
Ese es el canal en el que yo encuentro un grupo de amigos que se han convertido en mi familia, en los que pienso cuando compongo para la Sonrisa de Julia, pienso cómo son, cómo interpretan esa posible canción que esté haciendo. Y digamos que se han convertido en una especie de familia artística a la Sonrisa de Julia para mí.
Girar con la Sonrisa tiene un significado especial, no? Giro con unos amigos con los que convivo mucho, somos todos vecinos por aquí y que se han convertido en mi familia, sus hijos, sus parejas, ellos mismos. Entonces tiene ese sentido especial, la Sonrisa de Julia para mí. Y sigue siendo un canal a través del cual a mí me gusta, de vez en cuando, expresarme y así lo hago.
“Con el tiempo, actualmente la Sonrisa de Julia tiene un valor fundamental para mí y fundamentalmente emocional.”
Cuando vuelves a canciones escritas hace mucho tiempo, ¿sigues reconociéndote en ellas o hay algunas que han adquirido un significado completamente distinto con el paso de los años?
Esto de las canciones antiguas tiene mucha amiga porque yo creo que las canciones cambian de significado o amplían su significado para todos, para mí también cuando las escucho, porque sobre todo porque yo he cambiado mucho y entonces al cambiar tú vuelves a escuchar las mismas palabras pero tiene significados distintos para ti.
Y respecto a las propias canciones, sí hay canciones que adquieren ese punto mágico y que evolucionan en su significado y que siguen significando cosas maravillosas para ti y son esas canciones que te sigue gustando tocar y que cada vez que las tocaste emocionas. En nuestro caso son bastantes las que seguimos tocando y seguimos emocionándonos cuando las tocamos. Esas son canciones especiales que tienen una fuerza especial.
Y luego hay otras que en su momento te parecía que tenían un significado muy potente para ti pero es un significado muy concreto para una etapa muy concreta de la vida y que con el tiempo pues ves que no te toca. Esas palabras o ese significado pues ya no te hace ti link. Entonces bueno, o dejas de tocarlas o solo tienen sentido cuando las tocas delante de un público para los cuales sí que tiene significado.
Tú no solo tocas para ti. Hay canciones que igual tocarlas en tu casa no las tocas pero cuando las tocas delante de gente de repente adquieren una fuerza y un significado que aunque tampoco sea para ti la canción más importante de tu vida ese acto ese momento sí que es importante. Entonces bueno algunas de esas puede que se cuelan también.
Tu forma de componer siempre ha tenido un componente muy emocional y personal. ¿Ha cambiado tu manera de escribir con la edad y con todo lo vivido dentro y fuera de la música?
En cierto modo, el motivo o el origen de la forma de componer la causa es la misma, la necesidad de expresar a través de canciones cosas que simplemente de manera hablada no puedes expresar. La música tiene esa magia de convertirse en un canal muy especial a la hora de expresar emociones o incluso de hacer entender a alguien o a ti mismo cosas que tienes dentro, emociones que tienes dentro pero que no tienes muy claras, porque son difíciles de entender. La música tiene ese poder. En ese aspecto yo creo que sigue siendo la misma causa la que me guía a la hora de hacer canciones, pero sí que hay algo que es distinto.
Yo ahora soy muchísimo más exigente terminando canciones o dando por terminadas las canciones que lo que era cuando hace 20 años tenía una necesidad mayor de acabar canciones para publicarlas y de algunas me arrepiento porque creo que las di por terminadas cuando no estaban a la altura o igual un estribillo si lo estaba pero la estrofa no y ahora eso no lo hago ahora hasta que no tengo clarísimo que he conseguido lo mejor que podía conseguir en una canción no la doy por terminada en ese aspecto soy mucho más exigente.
“La música tiene esa magia de convertirse en un canal muy especial a la hora de expresar emociones.”
En una industria donde todo parece avanzar muy deprisa, ¿cómo se protege una banda con tanta historia de la presión por adaptarse constantemente a tendencias, algoritmos o formas nuevas de consumir música?
La respuesta a esta pregunta es fácil de entender para mí y a veces no tan fácil de poner en práctica, pero nosotros tuvimos que decidir hace muchos años si queríamos seguir haciendo música a través de la sonrisa de Julia o queríamos apartarnos de este negocio que se había convertido en algo que ya no se parecía aquello por lo que empezamos a hacer música.
Es decir, a nosotros nos gusta de este negocio, de este propósito vital que es hacer canciones, precisamente hacer canciones, producirlas, grabarlas y llevarlas al directo. Eso nos apasiona. Tenemos una pequeña empresa con la que nos autogestionamos y hacemos todo eso. Y todo lo demás que hay que hacer, que es hacer videoclips, hacer constantemente, ser una empresa de marketing, que es lo que ahora también hay que ser como banda a través de tus redes sociales, eso nos gusta mucho menos.
Entonces tuvimos que tomar la decisión si abandonábamos la música o si queríamos seguir haciendo música, prestando atención solo a aquellos aspectos que nos hacían felices. Y decidimos lo segundo. Por eso somos una banda que hemos publicado nuestro séptimo disco casi ocho años después del sexto, porque hasta que no teníamos el material que nos satisfacía, pues no quisimos hacer otro disco.
Y somos una banda que publicamos canciones como el viernes pasado sin dar muchísimo bombo o sin hacer muchísimo marketing a su lanzamiento. ¿Por qué? Pues porque no es algo que nos haga muy felices. Y asumimos las consecuencias. Sabemos que llegamos a donde llegamos, al público que llegamos y que nos cuesta mucho llegar a nuevo público porque no cedemos entre las exigencias de los algoritmos de las redes sociales porque eso se nos da bastante mal.
Entonces asumimos las consecuencias y somos felices haciendo lo que hacemos y sabiendo que llegamos a donde llegamos con esto, pero lo que nos hace felices no es tanto a cuántas personas llegamos, que también nos gusta mucho llegar a gente, sino cómo hacemos y qué hacemos, cómo hacemos las canciones que hacemos, cómo las producimos y cómo lo disfrutamos sobre todo.
“Asumimos las consecuencias y somos felices haciendo lo que hacemos.”
Si pudieras hablar con el Marcos Cao que estaba comenzando con La Sonrisa de Julia, ¿qué crees que le sorprendería más de todo lo que ha terminado viviendo la banda?
Creo que lo que más les sorprendería es algo que él ni siquiera imaginaba, que el propio concepto, el propio grupo, la sonrisa de Julia con todo lo que ello conlleva, compañeros, trayectoria, discos, la propia Julia, que es la pareja de Semarcos, que comenzaba, sigan ahí y sigan teniendo importancia en su vida. Creo que fliparía aquel Marcos joven con la importancia que ha tenido este proyecto, pero no por haber alcanzado grandes cuotas de público, sino la importancia que he tenido a nivel personal para él en su vida, que Raúl Delgado, el batería por ejemplo, haya sido el padrino de mis hijos y sea una de las personas más importantes en mi vida, más allá de mi pareja, que es Julia con la que llevo 26 años viviendo y con la que tengo dos hijos, todo eso.
En la sonrisa Julia es una banda sonora de todo esto que te estoy comentando y la gran importancia que he tenido personal en mi vida este proyecto, yo creo que aquel Marcos no podía imaginar que iba a ser algo tan grande.
Mirando hacia adelante, ¿en qué momento artístico se encuentra ahora La Sonrisa de Julia y qué te gustaría que empezara a construirse después de esta etapa de conciertos?
Nosotros hemos aprendido que uno de los éxitos personales de la Sonrisa Julia de este proyecto es precisamente no mirar demasiado hacia adelante e intentar vivir el presente de cada momento. Yo creo que es un éxito dentro de cualquier proyecto, ¿no? Y si no estás disfrutando con el presente, con lo que estás haciendo en este momento, tal vez no merezca la pena seguir.
Respecto al presente artístico en el que nos encontramos, yo personalmente creo que la Sonrisa Julia nos encontramos en el mejor momento o al menos así lo sentimos nosotros. Creo que compositivamente y artísticamente estamos componiendo y produciendo discos muy interesantes. Es más, de los dos últimos discos enemigo, que es el último y maratón, que es el anterior, gran parte de las canciones que más se escuchan en nuestras, en las plataformas digitales, son de esos dos últimos discos. Eso quiere decir que no vamos por mal camino en estos dos últimos discos, que estamos haciendo discos importantes para nosotros, pero también para nuestros oyentes.
Y yo creo que estamos en muy buena forma, en el directo estamos en una forma increíble, porque claro, somos una banda que cuanto más años llevas tocando, más conciertos compartes, compartimos también otro proyecto, que es la Billy Boom Band, donde somos los mismos componentes. Esa confianza que se genera después de tantos conciertos juntos hace que aquello que te comentaba antes sobre los objetivos de indirecto nuestro, se consigan con mayor facilidad, con más naturalidad, con más familiaridad, con menos esfuerzo, el dejarse llevar y confiar en tus compañeros. Entonces creo que estamos en un momento fantástico o al menos así lo vivimos.
¿Y qué nos gustaría que empezara a construirse después de esta etapa? No pensamos en eso, solo pensamos en que estamos publicando ahora mismo dos temas preciosos, que enseñan las dos partes más claras de La Sonrisa Julia, una parte más rock, más cañera, que es el que publicamos ahora Colibri, y una parte delicada y preciosa e íntima, que es tu rincón prohibido.
Creemos que está muy a la altura de nuestras composiciones anteriores y eso es lo único que nos importa el presente, el estar disfrutando de estos conciertos, con ilusión de estas canciones, con ilusión y lo que nos depara el futuro no está en nuestras manos, lo único que está en nuestras manos es lo que hacemos ahora y cómo lo hacemos ahora.
“Lo único que está en nuestras manos es lo que hacemos ahora y cómo lo hacemos ahora.”
