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Caos & Destrucción: 5 canciones en directo para recordar a Kurt Cobain

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El 5 de abril se cumplen veintitrés años de la muerte de uno de los mayores genios de la historia de la música: Kurt Cobain, y desde La Gramola encendida queremos rendirle un sincero homenaje a través de sus directos. No vamos a entrar ni en cábalas ni especulaciones sobre su muerte, ya que ese tema parece que sobrepasa la leyenda del grupo más importante de los 90.

La pureza y tremenda explosión caótica del más puro sonido de Seattle recuerdan a Nirvana, en medida de lo posible, al mismísimo genio creativo e incomprendido de Beethoven.

 

  1. Territorial Pissings

Esto es lo que pasa cuando invitas a Nirvana a un plató y les sugieres que sean comedidos y que se comporten, ya que los van a ver millones de espectadores como diría un famoso filoso de internet: Si saben cómo me pongo ¡pa que me invitan!

Música, caos y destrucción espontanea esto es el GRUNGE

 

 

  1. Breed

Con Kurt anímica y físicamente destrozado, entre idas y venidas del centro de rehabilitación nos dejó este pedazo directo en pleno cénit creativo. Cuando la locura y la creatividad chocan la sensatez desaparece para dar paso al más puro ARTE con mayúsculas.

 

 

 

  1. Rape me

Esta actuación me consterna cada vez que la veo, me encuentro con un kurt Cobain, apagado, mecanizado y extremadamente delgado a unos meses de su muerte.

 

 

  1. Where did you sleep last night

Pequeños destellos de sonido folk sureño, una gran canción que no puede pasar desapercibida dentro de la discografía de Nirvana.

 

 

 

  1. Something in the way

Retrato de una de las etapas más duras en la vida de Kurt, cuando siendo adolescente, sin rumbo ni dinero estuvo viviendo bajo un puente, etapa que reforzaría su carácter solitario y introvertido. Si la escuchas y no te trasmite nada es que estás muerto.

 

 

 

Y como bonus track vamos a introducir un macro homenaje de más de 1.000 músicos que se congregaron para tocar Smell like a teen Spirit,

Juro que la primera vez que lo vi destrozó mi duro corazón de hijo del metal. Solo de recordarlo se me ponen los pelos de punta.

 

 

 

 

Totana, 1984. Crecí entre cassetes de los Pecos y Fórmula V. Mis oídos se curtieron a base de Rap, Rock, Shoegaze o Metal, y me muevo sin problema del Indie a la copla o del Thrash a la clásica. Al final, no importa el género: lo que cuenta es que la canción merezca la pena. Formo parte del sello murciano La Semilla Mgmt, donde trabajo como consultor y social media, ayudando a grupos emergentes a crecer y a darle chispa a su comunicación digital. Mi otro yo se dedica al marketing y también escribe: publiqué dos novelas, La luna roja de Siberia y Omega, el ángel caótico. Soy fan declarado de la peor ciencia ficción, devoro pelis de serie Z y colecciono vinilos de forma compulsiva: de Nino Bravo a Marilyn Manson. Para mi madre, sigo siendo “un caso perdido”