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LeVERSE: “La música se convierte en mi forma de expresar y liberar todo lo que me sucede”
LeVERSE presenta El diario del agua, un disco profundamente íntimo atravesado por la pérdida, el amor y un proceso de reconstrucción emocional convertido en canción.
El diario del agua ya está fuera y llega como un trabajo profundamente personal. Ahora que el disco ha visto la luz, ¿cómo estás viviendo este momento y qué sensaciones te ha dejado compartirlo con el público?
Por un lado, está esa parte de “liberación”, de descanso después de todo este proceso que ha tenido fases bastante agotadoras, así como “liberación” en cuanto a exposición. Tenía unas ganas tremendas de poder abrir este disco a la gente, de mostrar este nuevo paso en la evolución de LeVERSE. En este momento estoy con ese cóctel de nervios, ebullición, relajación y vuelta al ataque…una auténtica montaña rusa en la que necesito aplicar mucha contención para no reventarme emocionalmente. Y luego también tengo una sensación un poco de pérdida, aunque parezca extraño. Han sido meses metido tan de lleno en la composición y producción de El diario del agua que ahora siento que me falta algo cuando vengo al estudio. Pero bueno, ya te digo que esa sensación dura poco.
“Es una montaña rusa en la que necesito mucha contención para no reventarme emocionalmente.”
El álbum nace de un proceso muy íntimo marcado por la pérdida de tu padre. ¿En qué momento sentiste que la música dejaba de ser una opción para convertirse en una necesidad?
En el momento en el que siento la necesidad de expresar cómo me siento. Yo no soy muy dado a mostrar a la gente qué es lo que me sucede cuando me sucede algo. La música se convierte en mi forma de expresar y liberar todo aquello que me está sucediendo en un momento determinado, por lo que adquiere el papel de necesidad en ese proceso de exploración y cuidado hacia mí mismo que llevo a cabo día a día.
Has definido el disco como una obra de dos personas: tú y tu padre. ¿De qué manera sientes que su presencia atraviesa las canciones más allá de lo evidente?
Antes de fallecer, mi padre me apoyó económicamente en un momento que no sabía qué hacer con mi vida, pero esa ayuda fue sobre todo emocional. De ahí que considere este disco como suyo y mío. Su confianza ha sido determinante en todo el proceso.
“Este disco es suyo y mío.”
Todo el disco está escrito, producido, grabado, mezclado y masterizado por ti. ¿Qué ha supuesto enfrentarte a todo el proceso creativo en solitario y qué has aprendido de ello?
Ha sido precioso pero también muy duro. He tenido que compaginar el proyecto con mi trabajo y enfrentarme a mis inseguridades constantemente. El gran aprendizaje ha sido confiar en mí, en mi intuición y ser responsable con lo que elijo hacer.
“He aprendido a confiar en mí y en mi intuición.”
El origen del proyecto se remonta a un momento de bloqueo durante la pandemia. Mirando atrás, ¿dirías que ese punto de crisis fue necesario para llegar a este disco?
Sí. Esa crisis fue totalmente necesaria. Arrasó con todo lo que creía que era y me permitió reconstruirme desde otro lugar más honesto.
Canciones como “Amaia” o “Todo lo que imaginaba” han ido adelantando el universo del álbum. ¿Cómo encajan estos temas dentro del relato global de El diario del agua?
El disco funciona como un diario donde cada canción representa una emoción o una etapa dentro de una historia de amor. Cada tema es una forma distinta del agua según lo que siente.
A nivel emocional, el disco se mueve entre la fragilidad, la incertidumbre y la reconstrucción. ¿Te ha servido este proceso creativo también como una forma de ordenar o entender lo vivido?
Totalmente. He podido identificar patrones, entender cómo me relaciono con el amor y darme cuenta de lo que necesito cambiar para no seguir haciéndome daño.
“Cada canción soy yo contando mi propia intimidad.”
Tu madre también ha formado parte del proceso creativo realizando las acuarelas para los singles y la portada. ¿Cómo ha sido integrar esa dimensión visual tan íntima dentro del proyecto?
Ha sido algo muy natural. Mi madre tiene una sensibilidad increíble y una forma muy especial de expresarse a través del arte.
Aunque es un trabajo muy personal, también hay colaboraciones de gente cercana. ¿Qué han aportado esas personas al proyecto?
Han aportado su esencia, su talento y han hecho que el proyecto sea aún más personal y compartido.
El directo de presentación en La Yesería tuvo una carga emocional muy fuerte. ¿Cómo fue enfrentarte a esas canciones en vivo por primera vez?
Fue un reto enorme. A nivel emocional fue muy intenso porque vuelvo a conectar con cada momento que originó las canciones.
El disco se sitúa dentro del rock alternativo, pero con un enfoque muy propio. ¿Sientes que has encontrado una identidad más definida como LeVERSE?
Sí. Con este disco he abierto mucho más mi intimidad y tengo más claro hacia dónde quiero ir.
“He querido abrir completamente la puerta de mi intimidad.”
Después de un proceso tan intenso, ¿cómo te planteas el futuro?
Ahora mismo quiero disfrutar del momento y mantenerme abierto a lo que venga. He aprendido a fluir.
